05/06/2026
El Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos y la empresa Aeropuertos Argentina confirmaron el cese temporario de las operaciones de la terminal porteña. Las aerolíneas deberán trasladar sus despegues y aterrizajes a Ezeiza, afectando a miles de pasajeros.
El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado junto a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) oficializaron este viernes la decisión de cerrar el Aeroparque Jorge Newbery durante 48 horas en agosto debido a la necesidad impostergable de realizar trabajos de mantenimiento estructural en la pista de aterrizaje. Las operaciones aéreas de la terminal ubicada en la Ciudad de Buenos Aires quedarán totalmente suspendidas durante las dos jornadas estipuladas, forzando la reprogramación y el traslado de todo el flujo de cabotaje e internacional hacia el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Esta medida importa de manera crítica para el sector aerocomercial y turístico de Argentina, ya que alterará los planes de miles de usuarios en plena temporada de invierno y pondrá a prueba la capacidad de respuesta logística del sistema de transporte nacional.
La parálisis de la terminal porteña responde a un cronograma técnico de urgencia para reasfaltar sectores de la pista principal que sufrieron un desgaste acelerado debido al incremento de las frecuencias de vuelos domésticos y regionales. Aunque desde los organismos oficiales explicaron que las obras demandan una ventana de tiempo acotada de dos días, la confirmación despertó malestar y reclamos entre las asociaciones de consumidores y las agencias de viajes.
La principal polémica gira en torno a las complicaciones de movilidad que sufrirán los usuarios. El traslado compulsivo de las operaciones a Ezeiza duplica los tiempos de traslado terrestre y eleva significativamente los costos de transporte (taxis, remises y servicios de colectivos especiales) para los pasajeros que debían partir o arribar al centro de la Capital Federal. Asimismo, las agencias advierten sobre posibles demoras por efecto "efecto dominó" en las grillas horarias de las compañías aéreas.
El plan de contingencia involucra de manera directa a las autoridades del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), la empresa concesionaria Aeropuertos Argentina y las principales aerolíneas que operan de forma regular en la terminal: Aerolíneas Argentinas, Flybondi y JetSmart. Las compañías ya comenzaron a recibir las directivas técnicas de la ANAC para iniciar la compleja reasignación de los slots (horarios de despegue y aterrizaje).
Desde el sector privado, los directivos de las líneas aéreas de bajo costo expresaron que, si bien comprenden la necesidad de optimizar la infraestructura de seguridad vial del aeropuerto, la concentración de todo el mercado aerocomercial en Ezeiza durante 48 horas generará un cuello de botella en los servicios de rampa y en los mostradores de atención al cliente de la terminal internacional.
La medida se inscribe en un escenario político particular, marcado por la reciente política de "cielos abiertos" que impulsa el Gobierno nacional para promover la competencia en el sector aerocomercial. Sin embargo, este freno temporal expone las limitaciones de infraestructura que padece el área metropolitana. Económicamente, el cierre de Aeroparque impactará negativamente en el consumo exprés de los comercios ubicados dentro del predio y resentirá la actividad de los prestadores de servicios turísticos receptivos que operan con turistas extranjeros provenientes de países limítrofes.
El impacto político se traslada también a la gestión de los gremios aeronáuticos. Las cúpulas sindicales ya advirtieron que vigilarán de cerca que el traslado temporal de las tripulaciones y del personal de tierra hacia la provincia de Buenos Aires contemple los viáticos y las condiciones laborales correspondientes, lo que añade un factor de presión gremial a un escenario logístico de por sí complejo.

Los antecedentes más cercanos de cierres prolongados en el Aeroparque Jorge Newbery se remontan a las grandes obras de ampliación realizadas entre 2020 y 2021, cuando la pista fue extendida y ensanchada por completo, obligando a un traslado de vuelos a Ezeiza que duró varios meses. No obstante, en esta oportunidad se trata de una intervención de mantenimiento preventivo y sellado de fisuras asfálticas.
A nivel federal, suspensiones similares afectaron recientemente a terminales clave del interior del país, como Mendoza y Bariloche, donde las obras de renovación de pistas generaron caídas temporales en las reservas hoteleras locales. El desafío para las autoridades nacionales en esta ocasión radica en que Aeroparque concentra más del 60% del tráfico de cabotaje de todo el territorio nacional, lo que vuelve inédito cualquier cese de actividades.
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