21/01/2026
Con el cierre del mercado cada vez más cerca, Marcelo Gallardo y la dirigencia de River redefinieron la estrategia: no habrá incorporaciones de apuro y solo se avanzará si aparece un nombre que justifique la inversión. El Muñeco quedó conforme con el plantel y prioriza consolidar el funcionamiento colectivo.
En Núñez hubo un giro de timón sobre el final del mercado de pases. Cuando faltan pocos días para el inicio del Torneo Apertura 2026 y con la ventana de transferencias abierta hasta el 27 de enero, River decidió frenar la búsqueda activa de refuerzos y adoptar una postura mucho más cauta.
La decisión fue consensuada entre Marcelo Gallardo y la dirigencia, encabezada por Stefano Di Carlo, luego de analizar el panorama general del plantel y el desarrollo de las negociaciones abiertas en las últimas semanas. Lo que hasta hace poco era una prioridad -sumar un delantero centro y un defensor central- ahora quedó supeditado a la aparición de una oportunidad realmente diferencial.
Uno de los factores clave para este cambio de estrategia fue la respuesta del equipo durante la pretemporada en Uruguay. Gallardo valoró no solo el aspecto físico, sino también el crecimiento futbolístico y la competencia interna que se generó en varios puestos.
Las llegadas de Aníbal Moreno, Fausto Vera y Matías Viña reforzaron zonas sensibles y le dieron al entrenador variantes que no tenía a comienzos del verano. En ese contexto, el cuerpo técnico entendió que no era imprescindible acelerar por nombres puntuales, sobre todo ante la falta de avances concretos en gestiones como la del defensor Jhohan Romaña, que nunca terminó de encaminarse.
El puesto de centrodelantero fue uno de los grandes ejes del análisis interno. Tras la salida de Miguel Borja, River evaluó la llegada de un "9" con características específicas, pero finalmente optó por no cerrar una incorporación que no convenciera plenamente.
Puertas adentro consideran que el plantel cuenta con alternativas para esa función, aunque ninguna idéntica al perfil del colombiano. La apuesta, al menos en esta primera parte del año, será potenciar los recursos existentes y evitar una incorporación por urgencia que pueda alterar el equilibrio deportivo y económico.
Que River haya bajado un cambio no significa que el mercado esté cerrado. Desde el club aclaran que, si aparece una oportunidad "irrepetible", ya sea por jerarquía, edad o condiciones contractuales, no dudarán en avanzar.
Además, existe la posibilidad de que una venta al exterior habilite un cupo extra para incorporar hasta el 31 de marzo, una ventana que mantiene atentos tanto al cuerpo técnico como a la dirigencia.
Así, River afrontará el inicio del Apertura con una base clara y la convicción de que el proyecto también se construye desde la paciencia y el equilibrio. Gallardo confía en el crecimiento interno del plantel y apuesta a consolidar una idea antes que sumar por sumar.
Salvo un imprevisto o una oportunidad fuera de lo común, en Núñez la prioridad está marcada: darle continuidad al trabajo, sostener el orden financiero y dejar que el equipo termine de mostrar su verdadero potencial en la cancha.
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