11/08/2026
Un informe de la Defensoría del Pueblo bonaerense reveló que seis de cada diez hogares recurren al crédito para cubrir alimentos y gastos esenciales. Además, el 75% de las familias endeudadas no logra cancelar sus compromisos.
El 60% de los hogares de la provincia de Buenos Aires tuvo que recurrir al endeudamiento para comprar alimentos o afrontar gastos esenciales como alquileres, medicamentos y servicios públicos. Así lo reveló un informe de la Defensoría del Pueblo bonaerense, que además advirtió sobre altos niveles de morosidad y una creciente utilización de créditos informales.
El relevamiento, denominado "Hablemos de deudas: desigualdades, informalidad y género", señala que el 75% de las familias endeudadas no consigue cancelar sus compromisos, una situación que afecta tanto al Conurbano como al interior provincial.
El estudio muestra que el crédito dejó de utilizarse únicamente para financiar compras importantes o bienes durables y pasó a convertirse en una herramienta para sostener consumos cotidianos.
Entre los principales gastos que llevan a las familias a endeudarse aparecen la compra de alimentos, el pago del alquiler, medicamentos y las facturas de servicios públicos.
La situación refleja las dificultades de numerosos hogares para cubrir sus necesidades mensuales únicamente con los ingresos disponibles.

Otro de los datos destacados del informe es el nivel de dificultades para devolver el dinero obtenido.
Según la Defensoría, tres de cada cuatro hogares que contrajeron deudas todavía no pudieron cancelarlas, lo que genera una acumulación de compromisos que condiciona los ingresos de los meses siguientes.
El fenómeno puede derivar en un círculo de endeudamiento, en el que las familias necesitan recurrir a nuevos préstamos para afrontar obligaciones anteriores o cubrir nuevamente gastos esenciales.
El relevamiento también detectó una expansión del financiamiento por fuera del sistema bancario tradicional.
Ante las dificultades para acceder a préstamos formales, algunas familias recurren a prestamistas barriales, familiares, amigos u otras redes informales.
La Defensoría advirtió que este tipo de financiamiento puede presentar condiciones menos transparentes y mayores dificultades para determinar tasas, plazos y costos finales.

La problemática presenta además una fuerte dimensión de género.
El estudio indica que los hogares encabezados por mujeres enfrentan mayores dificultades económicas, particularmente aquellos en los que una madre sostiene sola a niños, niñas o adultos mayores.
El escenario se agrava cuando las mujeres no reciben la cuota alimentaria correspondiente, ya que deben afrontar con un único ingreso gastos que deberían ser compartidos.
Esto incrementa la necesidad de recurrir al endeudamiento para cubrir necesidades básicas.
Muchas de las familias con mayores dificultades económicas tampoco reúnen los requisitos necesarios para acceder al sistema bancario.
La informalidad laboral, los bajos ingresos o la ausencia de antecedentes crediticios pueden dejarlas fuera de los préstamos tradicionales.
Como consecuencia, terminan recurriendo a mecanismos de financiamiento con menores controles y, en algunos casos, con costos de devolución más elevados.
El informe de la Defensoría también detectó la reaparición de ferias de trueque en algunos sectores populares y de clase media baja.
Estas modalidades permiten intercambiar alimentos, ropa y otros productos sin utilizar dinero y aparecen como una alternativa cuando los ingresos disponibles y la capacidad de endeudamiento ya no alcanzan.
El fenómeno refleja el impacto de las dificultades económicas sobre las estrategias cotidianas que utilizan las familias bonaerenses para sostener sus consumos esenciales.
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