27/07/2026
Un informe sociológico y de consumo reveló que miles de empleados debieron recortar sus hábitos alimenticios diarios debido a la pérdida del poder adquisitivo. La sustitución de la comida del mediodía por golosinas o infusiones se consolidó como un símbolo de la pérdida salarial en el sector laboral.
Cientos de miles de trabajadores asalariados e informales en Argentina modificaron radicalmente sus pautas de consumo este lunes al confirmarse un aumento sostenido en la tendencia de reemplazar el almuerzo completo por opciones baratas como un alfajor o un café al paso. La revelación, sustentada por relevamientos de consultoras de consumo masivo y cámaras del comercio minorista en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, refleja el drástico impacto del deterioro salarial frente al aumento generalizado en los precios de la canasta básica y los menús ejecutivos.
El fenómeno económico y social cobra fuerza en los principales centros urbanos del país, donde el valor promedio de un almuerzo tradicional en un comercio o casa de comidas supera ampliamente la suma que un trabajador promedio destina para su jornada diaria. Ante la necesidad de achicar presupuestos para hacer frente al pago de tarifas, transporte y vivienda, amplios sectores salariales optan por reducir la ingesta del mediodía a una colación rápida basada en carbohidratos y azúcares.
Nutricionistas y analistas sociales advirtieron sobre los riesgos de este cambio de comportamiento, ya que la sustitución de alimentos frescos y equilibrados por ultraprocesados no solo genera un impacto negativo directo en la salud pública y el rendimiento laboral, sino que evidencia un proceso acelerado de empobrecimiento en las clases medias y en los sectores de menores ingresos.

La problemática afecta de manera transversal a empleados de comercios, trabajadores de la administración pública, operarios y profesionales independientes que deben cumplir jornadas presenciales fuera de sus hogares. Según señalan representantes de gremios y asociaciones de consumidores, los viáticos y los plus por refrigerio acordados en las negociaciones paritarias quedaron severamente desfasados con respecto a la inflación acumulada en el rubro de alimentos y bebidas.
Por su parte, pequeños comerciantes del sector gastronómico informaron una caída dramática en la venta de platos de comida preparados y menús del día, la cual contrasta con el aumento en la demanda de golosinas, alfajores de bajo costo y promociones de bebidas en los kioscos y autoservicios de cercanía.
Este fenómeno de la "economía del remiendo" o del "salteo de comidas" no es completamente inédito en los ciclos de recesión en Argentina, pero su consolidación actual marca un hito en la pérdida del salario real frente al costo de vida. La aceleración de los precios en productos básicos durante los últimos meses reconfiguró las prioridades del gasto diario, obligando a las familias a resignar consumos esenciales para sostener la operatividad cotidiana.
La persistencia de esta conducta en los lugares de trabajo reactiva el debate político y laboral sobre la urgencia de reajustar los pisos salariales y establecer mecanismos de contención que garanticen una alimentación adecuada para la fuerza de trabajo en todo el territorio nacional.
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