31/08/2025
Buenos Aires y Mendoza, entre las provincias más afectadas. Trigo y maíz comprometidos en la región núcleo, advierte la Bolsa de Comercio de Rosario. Se esperan acumulados de hasta 130 mm en áreas productivas clave. Urbanización desordenada y saturación de suelos agravan el escenario.
Buenos Aires y Mendoza, entre las provincias más afectadas
Más de 100 evacuados por tormentas y granizo en zonas cuyanas
Trigo y maíz comprometidos en la región núcleo, advierte la BCR
Se esperan acumulados de hasta 130 mm en áreas productivas clave
Urbanización desordenada y saturación de suelos agravan el escenario
La tradicional Tormenta de Santa Rosa, fenómeno climático que suele presentarse a fines de agosto en el Cono Sur, volvió a hacerse sentir en la Argentina con fuerza inusitada.
Este año, el temporal dejó inundaciones en Buenos Aires, evacuados en Mendoza y daños por granizo en al menos seis provincias, generando preocupación tanto en las autoridades como en especialistas en cambio climático.
En la provincia de Buenos Aires, especialmente en la zona norte, varias localidades amanecieron con calles anegadas y barrios inundados. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió alertas por lluvias que podrían superar los 100 mm acumulados, un volumen que en menos de 24 horas equivale a casi el promedio de precipitaciones de un mes.
La Ciudad de Buenos Aires también registra lluvias persistentes y ráfagas de hasta 70 km/h, y se espera mayor intensidad del fenómeno hacia el lunes por la mañana.
En Mendoza, las consecuencias fueron más severas: más de 100 personas debieron ser evacuadas, hubo caída de árboles, daños en viviendas y granizo de gran tamaño en algunas localidades, lo que obligó a Defensa Civil a desplegar operativos de asistencia.
Catamarca también reportó episodios de granizo, mientras que en San Luis, San Juan, Córdoba y Tucumán se informaron fuertes tormentas con daños en infraestructuras rurales y pérdidas agrícolas.
La tradicional tormenta de Santa Rosa llega este año con un condimento adicional: según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), una ciclogénesis podría descargar entre 90 y 130 milímetros sobre el norte y noroeste bonaerense, epicentro de la región núcleo. La advertencia no se limita al riesgo agronómico inmediato. Detrás de cada hectárea bajo agua está el aporte en divisas que el agro promete para el segundo semestre, en un año en el que se esperan más de u$s10.000 millones en exportaciones agrícolas hasta diciembre.
El informe de la BCR señala que el fenómeno no será puntual: afectará a toda la región pampeana, desde Buenos Aires hasta Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa. El foco de la preocupación, sin embargo, está en la franja este de la región núcleo, donde los suelos ya no tienen capacidad de absorber más agua. Allí se concentra una parte sustancial de la producción de trigo y de la próxima siembra de maíz temprano, ambos cultivos decisivos para el flujo de dólares hacia fin de año y comienzos de 2026.
El trigo se consolidaba hasta ahora como la foto positiva de la campaña. El 85% de los lotes en la región núcleo está en estado excelente y el 15% en buen estado, con rindes proyectados en torno a los 50 quintales por hectárea. Tras años de sequía, las lluvias del invierno habían devuelto la expectativa de una campaña récord.
Pero esa expectativa enfrenta un límite claro: la saturación de los perfiles. Ingenieros de Carlos Pellegrini advirtieron que "con apenas 20 mm adicionales, la situación puede empeorar". En María Susana agregaron que la saturación ya compromete la primera semana de siembra de maíz de septiembre.
La BCR recoge testimonios similares en Aldao: "Los trigos están divinos, pero si todas las semanas tenemos lluvias abundantes, vamos a estar muy complicados". Además, el exceso hídrico dispara el riesgo sanitario: en Bigand ya se detectó mancha amarilla y en Entre Ríos el temor es el Fusarium, dos enfermedades que pueden recortar el rinde y afectar la calidad comercial del grano.
Una caída de apenas tres quintales por hectárea en la región núcleo podría implicar una pérdida superior a u$s200 millones en exportaciones de trigo.
La otra gran apuesta de la campaña 2025/26 es el maíz temprano. Tras años en que la falta de agua forzó a atrasar las siembras, el productor volvió a planificar septiembre como fecha central. La intención de siembra en la región núcleo subió a 1,9 millones de hectáreas, frente a 1,6 Mha el año pasado. El 92% se destinaría a fechas tempranas, lo que representa un cambio profundo en la estrategia agrícola.
Los ingenieros de Corral de Bustos celebran la posibilidad de sembrar otra vez con agua en el perfil: "Con este escenario, se vuelve a buscar potencial y a acomodar el periodo crítico en un momento menos vulnerable al estrés térmico". Además, sembrar temprano permite acceder al precio de primicia en marzo, lo que mejora márgenes frente a la soja.
El problema es que la maquinaria necesita piso para entrar a los lotes, y en el este la situación ya es crítica. La entidad rosarina recuerda que en el centro norte bonaerense hay 1 millón de hectáreas anegadas y 2 millones afectadas. Una demora en la siembra no solo comprometería el rinde potencial, sino también el calendario de exportaciones. Si el maíz no se siembra en tiempo y forma, parte de la oferta prevista para marzo y abril podría correrse hacia mediados de año, afectando la curva de ingreso de divisas.
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