13/10/2026
El Consejo Profesional de Química reclamó datos sobre controles, resultados y medidas aplicadas en distritos donde se detectaron muestras con niveles elevados. En 9 de Julio existen antecedentes de emergencia hídrica, análisis periódicos y proyectos para ampliar la planta potabilizadora.
La presencia de arsénico en el agua volvió a quedar bajo análisis en distintos municipios de la provincia de Buenos Aires. El Consejo Profesional de Química bonaerense solicitó información a los distritos donde existen registros elevados para conocer qué controles realizan, cuáles fueron los últimos resultados y qué medidas adoptaron para garantizar agua segura.
El pedido se basa en el Mapa de Arsénico elaborado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que reúne resultados correspondientes a puntos de muestreo distribuidos en diferentes localidades. La propia entidad profesional aclaró que esos valores representan muestras específicas y no permiten afirmar, por sí solos, que toda una red de abastecimiento tenga la misma concentración.
El Consejo Profesional de Química pidió conocer la periodicidad y el alcance de los controles sobre las fuentes destinadas al consumo humano, los resultados de los análisis más recientes y cuáles son los puntos donde se detectaron niveles elevados. También solicitó información sobre tratamientos, medidas correctivas o preventivas, programas de seguimiento y recomendaciones brindadas a los vecinos. El objetivo es contar con datos actualizados que permitan distinguir entre problemas localizados en determinados pozos o fuentes y situaciones que puedan comprometer sistemas de abastecimiento más amplios. El organismo ofreció además colaboración técnica para evaluar los resultados y trabajar con municipios, empresas prestadoras y organismos provinciales.
Entre las localidades incluidas en el relevamiento aparece 9 de Julio, donde el Mapa de Arsénico citado por el Consejo registró durante su actualización de 2025 muestras de entre 72 y 165 microgramos por litro. Esos números superan tanto el valor general de referencia de 10 µg/L como el máximo excepcional de 50 µg/L que la normativa permite admitir bajo determinadas condiciones en regiones con suelos naturalmente ricos en arsénico. Sin embargo, el dato debe interpretarse con cautela: corresponde a puntos analizados y no demuestra que toda el agua de red del partido presente esos valores. El propio Consejo remarcó que los resultados no deben trasladarse automáticamente a todo el territorio municipal o al conjunto del sistema de abastecimiento.

La calidad y disponibilidad del agua ya habían motivado medidas en el distrito. En febrero de 2025, durante una emergencia del sistema de agua corriente declarada por 90 días, el Municipio indicó como puntos de provisión de agua apta para consumo las plantas de ósmosis inversa de Plaza Héroes de Malvinas y Sala Moscato y las canillas de la sede local de ABSA. En abril de ese año se sancionó además la Ordenanza 7385, denominada "Análisis integrales del agua de red del partido de Nueve de Julio", destinada a fortalecer el control y la difusión de estudios sobre la calidad del suministro. Más recientemente, en marzo de 2026, la intendenta María José Gentile mantuvo reuniones con ABSA para avanzar en la ampliación y mejora de la planta potabilizadora, con el objetivo de incrementar la producción y optimizar la calidad del servicio.
El Código Alimentario Argentino establece como parámetro general un máximo de 0,01 miligramos de arsénico por litro, equivalente a 10 microgramos por litro. En regiones con suelos naturalmente ricos en este elemento, la autoridad sanitaria puede admitir excepcionalmente concentraciones superiores hasta un máximo de 0,05 mg/L cuando existan determinadas condiciones y dificultades para aplicar tecnologías de corrección. La Organización Mundial de la Salud también utiliza 10 µg/L como valor guía y advierte que la exposición prolongada a concentraciones elevadas de arsénico inorgánico mediante agua de consumo puede provocar lesiones cutáneas y aumentar el riesgo de cáncer de piel, vejiga y pulmón, además de asociarse con enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud.

El nuevo pedido busca que cada municipio pueda mostrar con precisión qué agua se analiza, dónde se toma cada muestra y cuáles son sus resultados, un punto fundamental para evitar generalizaciones y determinar qué población puede encontrarse efectivamente expuesta. En el caso de 9 de Julio, los antecedentes de emergencia, la obligación municipal de informar análisis y las gestiones para ampliar la planta potabilizadora muestran que el problema ya forma parte de la agenda local. El desafío pasa por sostener monitoreos periódicos, publicar los resultados de manera comprensible y avanzar con tratamientos u obras cuando los parámetros superen los valores permitidos. El Consejo Profesional de Química sostiene que la presencia natural de arsénico en las napas bonaerenses no elimina la obligación de controlar las fuentes y adoptar medidas para garantizar agua segura.
La problemática requiere, sobre todo, información precisa. Un resultado elevado en un pozo es una señal que debe investigarse y corregirse, pero no permite concluir que toda una localidad consume agua en las mismas condiciones.
Por eso, los nuevos pedidos de informes apuntan a reconstruir un mapa más detallado de los controles y de las respuestas disponibles en cada distrito bonaerense.
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