19/08/2026
Un informe de la Fundación Observatorio PyME reveló que la actividad del sector cayó 11% interanual durante el segundo trimestre de 2026. También retrocedió el empleo, aumentaron los atrasos en los pagos y el 69% de las empresas aseguró que perdió rentabilidad.
Las pymes industriales argentinas atravesaron un segundo trimestre de 2026 marcado por una fuerte caída de la actividad, menor empleo y crecientes dificultades financieras. Según un informe de la Fundación Observatorio PyME, la producción retrocedió 11% interanual y alcanzó su nivel más bajo de los últimos siete años.
La falta de ventas se consolidó como el principal problema del sector y fue mencionada por el 81% de las empresas relevadas. Al mismo tiempo, una de cada cuatro firmas registró atrasos en al menos uno de sus vencimientos.
El Informe Coyuntural II-26 mostró que el volumen de producción se redujo 11% respecto del segundo trimestre de 2025.
En comparación con los primeros tres meses de 2026, la caída fue del 3,6% desestacionalizado.
El relevamiento señaló además que las empresas pequeñas fueron más afectadas por la contracción que las medianas, lo que profundizó las diferencias dentro del propio universo industrial pyme.
Con este resultado, el nivel de actividad se ubicó en el punto más bajo desde 2019.

La debilidad de la demanda aparece como el principal obstáculo para las pequeñas y medianas industrias.
El 81% de las empresas identificó la falta de ventas como su principal preocupación.
El deterioro también comenzó a impactar sobre los plazos de cobro: el 62% de las firmas aseguró que tuvo que esperar más tiempo de lo habitual para recibir el pago de sus clientes.
Dentro de ese grupo, el 40,9% registró demoras moderadas y otro 21,7% señaló extensiones significativamente mayores.
Las dificultades para cobrar se trasladaron a las obligaciones de las propias empresas.
El 24% de las pymes industriales tuvo al menos un atraso durante el trimestre, frente al 12% registrado en el tercer trimestre de 2025.
Los incumplimientos alcanzaron diferentes rubros:
La tensión en la cadena de pagos se convirtió así en el segundo problema más mencionado por las empresas, solamente detrás de la falta de ventas.

La caída de la actividad también tuvo impacto directo sobre los puestos de trabajo.
La cantidad de ocupados en las pymes industriales retrocedió 4,5% interanual y cayó 0,8% frente al trimestre anterior.
Con ese resultado, el empleo completó 14 trimestres consecutivos de contracción.
La tendencia refleja un deterioro sostenido del mercado laboral industrial, en paralelo con la disminución de la producción.
La rentabilidad también quedó bajo presión.
El 73% de las empresas aseguró que sus costos aumentaron por encima de los precios a los que pudieron vender sus productos.
Entre los gastos que tuvieron mayor incidencia aparecen la energía y el transporte.
Como consecuencia, el 69% de las firmas registró una rentabilidad inferior a la de un año atrás.
El deterioro de los márgenes acumula cinco trimestres consecutivos afectando a la mayoría de las empresas consultadas.
La pérdida de rentabilidad comenzó a condicionar las decisiones de inversión.
Solo el 35% de las pymes consideró que el segundo trimestre fue un buen momento para invertir en maquinaria y equipamiento.
La cifra se encuentra nueve puntos porcentuales por debajo de la registrada dos años atrás.
El dato resulta especialmente relevante porque gran parte de las inversiones de las pequeñas y medianas industrias se financia con recursos propios y utilidades reinvertidas.

Los indicadores de expectativas empresariales mostraron una recuperación frente al primer trimestre, aunque todavía permanecen por debajo del nivel asociado con una expansión.
El Índice de Confianza Empresarial PyME pasó de 40 a 43 puntos.
Por su parte, el indicador anticipatorio de actividad subió de 34 a 44.
Ambos permanecen por debajo de los 50 puntos, límite que separa una percepción expansiva de una contractiva.
Frente al deterioro financiero, las empresas colocaron el alivio tributario entre sus principales demandas.
El 33% pidió una reducción de las alícuotas de Ingresos Brutos, mientras que otro 30% reclamó una baja de las contribuciones patronales.
La competencia de productos importados también aparece entre las preocupaciones: fue mencionada por el 47% de las firmas.
Durante el último año, una de cada cuatro empresas reemplazó insumos nacionales o parte de su producción por bienes importados, mientras que el 15% incorporó productos terminados del exterior para ampliar su oferta.
El escenario deja a las pymes industriales frente a una combinación de menor demanda, pérdida de empleo, dificultades financieras y una inversión cada vez más condicionada por el deterioro de la rentabilidad.
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