04/11/2026
Una iniciativa presentada en la Legislatura bonaerense busca anticipar el desabastecimiento de medicamentos en hospitales públicos y establecer plazos obligatorios de respuesta. El sistema permitiría detectar cuándo un tratamiento está en riesgo y activar medidas para evitar interrupciones en la atención de los pacientes.
La falta de medicamentos en hospitales bonaerenses podría contar con un nuevo mecanismo de prevención si avanza un proyecto de ley que propone crear un sistema provincial de alerta temprana. La iniciativa apunta a identificar problemas de abastecimiento antes de que los productos se agoten y establecer procedimientos para responder rápidamente ante situaciones que comprometan la atención médica.
La propuesta contempla que los establecimientos sanitarios mantengan actualizada la información sobre sus medicamentos disponibles, el consumo previsto y las entregas pendientes. Además, establece diferentes niveles de alerta y plazos específicos para actuar, especialmente cuando la falta de un producto pueda poner en riesgo la salud de los pacientes.
El proyecto propone crear un Sistema Provincial de Alerta Temprana y Respuesta ante Faltantes de Medicamentos Hospitalarios, que permitiría monitorear la disponibilidad de productos farmacéuticos en los establecimientos públicos dependientes del Ministerio de Salud bonaerense. Para su funcionamiento, cada hospital tendría que mantener registros actualizados sobre las existencias disponibles, los medicamentos reservados para tratamientos, las cantidades utilizadas habitualmente y los pedidos de reposición. También debería informar los lotes, las fechas de vencimiento y las entregas confirmadas por proveedores. El objetivo es que esa información permita anticipar cuándo un medicamento podría agotarse antes de que llegue una nueva partida. De esta manera, las autoridades podrían identificar dificultades de abastecimiento y coordinar soluciones antes de que se produzca una interrupción efectiva del servicio. La propuesta busca aprovechar los sistemas informáticos existentes para evitar que los trabajadores sanitarios deban completar registros duplicados o asumir nuevas tareas administrativas innecesarias.

La iniciativa distingue tres situaciones para determinar cómo deben actuar las autoridades sanitarias. La primera es el riesgo de faltante, que se produce cuando las existencias y las entregas previstas resultan insuficientes para cubrir la demanda hasta la próxima reposición. La segunda es el faltante efectivo, cuando un establecimiento ya no dispone de cantidades suficientes para responder a una necesidad asistencial. Finalmente, se establece la categoría de faltante crítico, reservada para aquellos casos en los que la interrupción de un tratamiento pueda provocar daños graves, afectar la continuidad de una terapia indispensable o comprometer una prestación esencial. Esta diferenciación busca evitar que todos los problemas de abastecimiento reciban el mismo tratamiento y permitir que las situaciones más urgentes tengan prioridad. También contempla que el Ministerio de Salud determine cuáles son los medicamentos prioritarios, considerando su importancia clínica, la disponibilidad de alternativas terapéuticas y las necesidades específicas de cada hospital.

Uno de los aspectos centrales del proyecto es la creación de plazos obligatorios para responder ante problemas de abastecimiento. Cuando un hospital detecte un faltante crítico, deberá comunicarlo inmediatamente al área provincial responsable, incluso fuera del horario administrativo. A partir de esa notificación, las autoridades tendrán un máximo de 24 horas corridas para registrar un plan de respuesta con las medidas que se adoptarán. En las situaciones que no sean consideradas críticas, el plazo para elaborar ese plan será de dos días hábiles, mientras que la alerta deberá comunicarse, como máximo, durante el primer día hábil posterior a su detección. Es importante aclarar que estos tiempos corresponden a la organización y documentación de la respuesta, y no garantizan que el medicamento sea entregado dentro de las 24 horas. La iniciativa también establece que los plazos administrativos no podrán utilizarse como justificación para postergar una intervención médica urgente cuando la salud del paciente requiera una solución inmediata.
El sistema contempla diferentes herramientas para prevenir el desabastecimiento de medicamentos en hospitales públicos. Entre ellas figura la posibilidad de verificar existencias en depósitos provinciales y otros establecimientos sanitarios, redistribuir productos entre hospitales, realizar un seguimiento de entregas comprometidas y gestionar nuevas adquisiciones cuando resulte necesario. También propone coordinar acciones con programas públicos, laboratorios oficiales y otras jurisdicciones para facilitar el acceso a medicamentos esenciales. En determinadas situaciones, los equipos médicos podrían evaluar alternativas terapéuticas adecuadas o disponer una derivación asistencial segura, siempre bajo criterio profesional. Estas medidas buscan evitar que las dificultades logísticas o administrativas terminen afectando directamente a quienes necesitan tratamientos continuos, atención de urgencia o intervenciones que dependen de determinados productos. El mecanismo también permitiría identificar problemas recurrentes de distribución y mejorar la planificación de compras, especialmente en establecimientos con una demanda elevada.
La propuesta establece que el sistema sería obligatorio para los hospitales dependientes del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, además de los depósitos, programas y unidades provinciales vinculados con el abastecimiento de medicamentos. También contempla la incorporación de establecimientos de gestión compartida mediante convenios específicos e invita a los municipios a adherir para integrar sus hospitales a los mecanismos de cooperación. El Ministerio de Salud sería la autoridad encargada de coordinar las áreas de farmacia, compras, logística y atención hospitalaria, utilizando preferentemente los recursos administrativos y tecnológicos disponibles. Sin embargo, el mecanismo todavía no se encuentra vigente, ya que debe atravesar el tratamiento legislativo correspondiente y obtener la aprobación necesaria para convertirse en ley. Mientras tanto, la iniciativa abre el debate sobre la importancia de anticipar los faltantes y garantizar que los hospitales cuenten con herramientas para responder antes de que el desabastecimiento perjudique la atención de los pacientes.
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