27/04/2026
Un informe del Observatorio IPA reveló que el sector manufacturero atraviesa su peor momento en años, explicando el 97% de las bajas laborales del inicio de 2026. El cierre de casi 3.000 empresas y la caída del consumo interno profundizan la destrucción de puestos de trabajo registrados.
La industria en Argentina enfrenta un escenario crítico. Según el último reporte del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA) difundido este lunes 27 de abril de 2026, el sector perdió un total de 79.672 puestos de trabajo registrados desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei.
El estudio técnico detalla que el inicio de 2026 ha sido particularmente devastador. De los 7.593 empleos registrados perdidos en toda la economía nacional durante el primer bimestre, 7.336 pertenecen exclusivamente al sector fabril.
Este fenómeno está intrínsecamente ligado a la desaparición de unidades productivas. Desde diciembre de 2023, el sector manufacturero acumula el cierre de 2.993 empresas que bajaron sus persianas de forma definitiva. La parálisis no es casual: la actividad industrial registró en febrero una caída del 8,7% interanual, encadenando ocho meses consecutivos de contracción económica.
Daniel Rosato, presidente de IPA, fue contundente al analizar la situación: "La Argentina reconvirtió el modelo de país de empleo y desarrollo en uno extractivista y primario". Según el dirigente, este esquema favorece la estabilidad macroeconómica de sectores específicos, como la minería o la energía, pero deja desamparadas a las miles de pymes que generan riqueza en el mercado interno, donde el consumo ya cayó un 3,1% interanual.

La caída del empleo industrial en Argentina genera un fuerte cruce entre el Gobierno y las cámaras empresarias. Mientras el Ejecutivo nacional sostiene que el ordenamiento fiscal permitirá una recuperación en "V", los datos del Observatorio IPA muestran un "efecto pinza": los costos en pesos suben por la inflación y las tarifas, mientras el tipo de cambio se mantiene planchado, quitando competitividad frente a los productos importados.
La crisis afecta principalmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes), que son las mayores empleadoras del país. Protagonistas como Daniel Rosato advierten que el cierre de fábricas es irreversible. Por otro lado, los sindicatos industriales expresan su preocupación por la falta de un plan de reactivación que detenga la sangría de puestos de trabajo asalariados.
Desde la asunción de la administración libertaria, la construcción fue el primer sector en sufrir el impacto debido a la paralización de la obra pública. Sin embargo, la tendencia se trasladó rápidamente a la manufactura. Con casi 80.000 despidos acumulados en el sector fabril, el deterioro del mercado laboral registrado ya supera la destrucción de empleo vista durante la pandemia y la crisis de 2018-2019.
Este informe representa un duro golpe al relato oficial de la "recuperación económica". La realidad que muestran las fábricas indica que la estabilidad de precios se está logrando a costa de una profunda recesión laboral. Si el Gobierno no implementa medidas de alivio para el sector productivo en los próximos meses, el riesgo no es solo la pérdida de empleos, sino la desarticulación definitiva del entramado industrial argentino, transformando la estructura social hacia una economía de servicios y exportación primaria de bajo valor agregado.
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