22/05/2026
Tras una serie de allanamientos masivos en el Gran Buenos Aires, la policía desarticuló a una peligrosa banda dedicada a las entraderas y escruches. Los delincuentes utilizaban una frecuencia de radio específica y logística de alta gama para asaltar domicilios de forma sistemática.
La Policía de la Provincia de Buenos Aires desarticuló este viernes 22 de mayo a una sofisticada organización criminal conocida como la "Banda del 79", tras una investigación que determinó que los delincuentes robaban al menos dos casas por día en distintas zonas de Argentina. El operativo, que incluyó múltiples allanamientos simultáneos, permitió la captura de los líderes de la banda, quienes operaban con una logística militarizada para realizar entraderas y "escruches" (robos en ausencia de moradores). La desarticulación de este grupo es un golpe clave para la seguridad en el Conurbano bonaerense, dado que la organización era responsable de una ola de asaltos violentos que mantenía en vilo a barrios residenciales y zonas de quintas.
El nombre de la organización criminal surgió de un detalle técnico detectado por los investigadores de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI): los delincuentes utilizaban la frecuencia 79 de equipos de radio punto a punto para coordinar sus movimientos y evitar ser rastreados por las señales de telefonía celular convencionales. Esta modalidad les permitía una comunicación limpia y rápida mientras realizaban tareas de inteligencia previa sobre sus objetivos, seleccionando viviendas cuyos dueños se encontraban de vacaciones o realizando seguimientos a víctimas que llegaban a sus domicilios en vehículos de alta gama.
Según fuentes policiales, la banda no improvisaba. Contaban con una flota de vehículos con patentes clonadas y utilizaban inhibidores de señales para anular alarmas y cámaras de seguridad inalámbricas. La frecuencia de sus ataques era alarmante: se estima que concretaban, en promedio, 14 robos por semana, focalizándose principalmente en el robo de dinero en efectivo (pesos y dólares), joyas y dispositivos electrónicos de fácil reventa en el mercado ilegal.
La investigación que culminó con la detención de los sospechosos fue coordinada por el Ministerio de Seguridad bonaerense y las fiscalías especializadas en robos y hurtos. Durante los procedimientos se logró detener a cinco hombres y dos mujeres, quienes cumplían roles específicos de logística, inteligencia y "marcado" de propiedades. Entre los detenidos se encuentra el presunto cabecilla, un hombre con un frondoso prontuario delictivo que ya había cumplido condenas por delitos similares.
En los domicilios allanados, el personal de la fuerza pública secuestró un arsenal de armas de fuego de grueso calibre, uniformes policiales falsos (utilizados en ocasiones para simular operativos y facilitar el ingreso a las casas), herramientas de corte, y una suma millonaria de dinero en moneda nacional y extranjera. Estos elementos serán pruebas determinantes en el proceso judicial que enfrentarán los miembros de la banda bajo los cargos de asociación ilícita y robo calificado.
El accionar de la "Banda del 79" se inscribe en una tendencia delictiva que ha crecido en el Gran Buenos Aires durante el último año. Las bandas de "entraderas" han sofisticado sus métodos, dejando atrás la violencia al azar para profesionalizar sus tareas de inteligencia. El uso de frecuencias de radio y la clonación de dominios vehiculares son tácticas recurrentes entre los grupos que operan en zonas de alto poder adquisitivo.
Este caso guarda similitudes con otras organizaciones desbaratadas recientemente en el norte del Conurbano, donde la logística de escape y el conocimiento de las zonas liberadas o con poca vigilancia resultan fundamentales. La recurrencia de estos delitos ha generado un aumento en la demanda de seguridad privada y sistemas de monitoreo vecinal, ante la percepción de que las bandas operan con una velocidad que muchas veces supera la respuesta de las patrullas municipales.
La detención de este grupo criminal representa un alivio temporal para los vecinos de las zonas afectadas, pero también expone la magnitud de la estructura delictiva que opera en la provincia. La capacidad de robar dos viviendas por día demuestra una impunidad técnica que obliga a las fuerzas de seguridad a actualizar sus métodos de rastreo digital y patrullaje preventivo.
La caída de la "Banda del 79" marca un hito en la lucha contra la delincuencia organizada en la provincia, pero también desnuda una realidad inquietante: el crimen en Argentina ya no se maneja solo con la fuerza bruta, sino con tecnología y planificación empresarial. El hecho de que una banda pueda mantener un ritmo de dos asaltos diarios indica que existen redes de complicidad y mercados negros de reventa que funcionan con una aceitada eficiencia.
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