El peronismo bonaerense vuelve a poner a prueba su capacidad de ordenar poder. Esta vez no será en una elección general ni en una contienda legislativa, sino en el terreno más íntimo del movimiento: la estructura partidaria del Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires Province.
En al menos 17 municipios se dirimen internas que enfrentan, de manera más o menos explícita, a sectores alineados con el gobernador Axel Kicillof y a dirigentes que responden al kirchnerismo más cercano a Cristina Fernández de Kirchner.
Las tensiones entre el sector alineado con Axel Kicillof y el kirchnerismo vuelven a escena en elecciones partidarias clave.
Sin embargo, el tablero no es tan simple como un choque de dos bandos. En muchos distritos las disputas incorporan una tercera variable: los liderazgos territoriales. Intendentes, ex jefes comunales y dirigentes históricos que buscan preservar su influencia en la estructura partidaria local.
Los 17 distritos donde habrá internas son:
Morón, San Antonio de Areco, Zárate, Magdalena, Lincoln, Junín, Balcarce, General Pueyrredón, Lobería, Coronel Suárez, Tornquist, Roque Pérez, Saladillo, Navarro, San Miguel,.San Nicolás y Tres de Febrero
La elección del PJ suele pasar desapercibida para el gran público, pero en el universo peronista funciona como un termómetro de poder. Controlar el partido implica manejar sellos, estructura, recursos militantes y, sobre todo, la capacidad de ordenar listas cuando llega el momento de competir por cargos públicos.
La elección del PJ suele pasar desapercibida para el gran público, pero en el universo peronista funciona como un termómetro de poder.
En ese contexto, las internas en municipios bonaerenses adquieren una dimensión mayor. Son el primer indicio de cómo se acomodan las fuerzas dentro del oficialismo provincial mientras el peronismo intenta redefinir su liderazgo tras la derrota nacional de 2023.
Para el kicillofismo, el objetivo es consolidar una base política propia en el territorio que respalde al gobernador más allá de su gestión en la Casa de Gobierno provincial. Para el kirchnerismo, en cambio, el desafío es preservar el control de la estructura partidaria que durante años funcionó como columna vertebral del movimiento.
Pero las urnas del PJ suelen tener lógica propia. En muchos distritos, las alianzas se construyen menos por afinidad ideológica que por equilibrio territorial. Apellidos conocidos del peronismo local aparecen en listas enfrentadas, reflejando que la disputa no siempre responde a una lógica provincial sino a rivalidades históricas dentro de cada municipio.
Así, las elecciones partidarias se convierten en una radiografía del poder real del peronismo bonaerense. Un mapa de tensiones, ambiciones y equilibrios que, aunque ocurra puertas adentro del partido, anticipa parte del escenario político que se verá en las próximas elecciones.