13/03/2026
La fábrica de Topper ubicada en Aguilares, Tucumán, única planta que produce calzado e indumentaria de la marca en Argentina, enfrenta un escenario crítico que pone en riesgo su continuidad. Desde el sindicato del sector advierten que ya hubo más de 150 despidos en los últimos dos años y que, si la planta cierra, la marca podría desaparecer del mercado local.
La histórica fábrica de Topper ubicada en Aguilares, en el sur de Tucumán, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia.
Se trata de la única planta que produce calzado e indumentaria de la marca en el país, por lo que su eventual cierre tendría un impacto directo tanto en la industria nacional del calzado como en la economía regional.
Según denunció la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina, en los últimos dos años la empresa acumuló cerca de 150 despidos, lo que encendió las alarmas entre los trabajadores.
Desde el gremio advierten que si la fábrica deja de operar, Topper podría desaparecer del mercado argentino.
Para intentar evitar nuevos despidos, los trabajadores aceptaron en 2025 una reducción de la jornada laboral.
La medida impactó de lleno en los ingresos del personal: según el sindicato, los operarios pasaron a cobrar entre $150.000 y $200.000 menos por quincena.
Actualmente, la mayoría de los empleados percibe salarios cercanos a los $700.000 mensuales, un ingreso que queda por debajo del costo de vida en el país.
El delegado regional de UTICRA, Gaspar Fugaracho, explicó que el panorama del sector es complejo.
"La prioridad es conservar las fuentes de trabajo, pero hoy no vemos un panorama claro hacia adelante", señaló en declaraciones radiales.

Desde el sindicato aseguran que la crisis responde a varios factores que golpean a la industria nacional del calzado.
Entre ellos destacan:
la caída del consumo interno
la apertura de importaciones
la competencia con productos fabricados en Asia
Según explican especialistas del sector, el ingreso de calzado importado suele tener costos de producción significativamente más bajos, lo que dificulta la competitividad de las fábricas locales.
La propia empresa reconoce que la baja en las ventas y la presión de productos importados generaron un escenario complicado para sostener la producción en el país.
A la crisis productiva se suma otra señal que genera incertidumbre dentro de la planta.
En las últimas semanas trascendió que la compañía habría puesto en marcha un programa de retiros voluntarios, que se pagarían en cuotas.
Aunque la empresa no confirmó oficialmente los detalles, la versión circula entre los trabajadores y alimenta el temor a un cierre definitivo.
Un eventual cierre de la planta tendría consecuencias directas en la economía del sur tucumano.
La ciudad de Aguilares y el departamento Río Chico mantienen una fuerte dependencia de la industria del calzado y de la actividad industrial vinculada a la fábrica.
Por eso, desde el gremio advierten que la continuidad de la planta no solo afecta a los trabajadores directos, sino también a proveedores, comercios y servicios de la región.
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