11/10/2026
Especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA explicaron cómo se transmite la infección causada por Yersinia pestis, cuáles son sus señales de alarma y por qué consideran muy baja la posibilidad de un caso autóctono en el país.
La peste neumónica es una enfermedad infecciosa poco frecuente que puede evolucionar rápidamente y provocar complicaciones respiratorias graves. Sin embargo, especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) consideran que la posibilidad de que aparezca actualmente un caso autóctono en la Argentina es muy baja y destacan la importancia de la vigilancia epidemiológica y el diagnóstico oportuno.
La infección es causada por la bacteria Yersinia pestis y puede transmitirse de una persona enferma a otra mediante microgotas respiratorias. Entre sus principales manifestaciones se encuentran la fiebre alta, el dolor de cabeza, el decaimiento y la tos, que puede estar acompañada de expectoración con sangre.
La peste neumónica es una infección que afecta el parénquima pulmonar, es decir, el tejido del pulmón donde se produce el intercambio de oxígeno. Su agente causal es Yersinia pestis, una bacteria también asociada con otras formas de peste.
"Es una infección del parénquima pulmonar producida por una bacteria llamada Yersinia pestis, que se transmite por microgotas de una persona enferma a una sana por vía inhalatoria", explicó Roxana Berenguer (M.N. 74.781), jefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas de la UBA, en declaraciones difundidas por la Agencia Noticias Argentinas.
A diferencia de otras formas de peste vinculadas con la transmisión a través de pulgas infectadas, la variante neumónica puede propagarse directamente entre personas mediante secreciones respiratorias. Por ese motivo, la identificación temprana de los casos y las medidas de control sanitario son fundamentales para reducir el riesgo de contagio.

Los síntomas pueden comenzar con manifestaciones generales y avanzar rápidamente hacia un compromiso respiratorio grave. La fiebre alta es una de las primeras señales, junto con el dolor de cabeza y el decaimiento.
Berenguer describió la evolución de la enfermedad: "Cuando la persona se infecta, comienza con fiebre alta, dolor de cabeza y decaimiento que evoluciona rápidamente con tos, expectoración, que puede ser con sangre, y luego insuficiencia respiratoria".
Entre las principales señales de alerta se encuentran:
Fiebre alta.
Dolor de cabeza.
Decaimiento marcado.
Tos que puede agravarse rápidamente.
Expectoración, en ocasiones con sangre.
Dificultad respiratoria o signos de insuficiencia respiratoria.
Ante síntomas respiratorios graves, especialmente si existe un antecedente de exposición epidemiológica relevante, es importante buscar atención médica inmediata. La evaluación clínica permite determinar la necesidad de estudios específicos y del tratamiento correspondiente.

Sí. Según los especialistas consultados, la peste neumónica puede tratarse con antibióticos cuando se identifica la infección. Debido a su posible evolución rápida, la sospecha clínica y el inicio oportuno de la atención médica son especialmente importantes.
Berenguer señaló que, cuando la enfermedad se diagnostica mediante el aislamiento del microorganismo responsable, es tratable con antibióticos.
La confirmación diagnóstica permite identificar el agente causal y orientar la respuesta sanitaria. Por eso, ante una sospecha, la vigilancia epidemiológica y la disponibilidad de herramientas de laboratorio resultan esenciales.
Aunque la peste está históricamente asociada con grandes epidemias, la enfermedad no desapareció. La bacteria continúa circulando en determinadas regiones del mundo y mantiene un ciclo natural que involucra principalmente a roedores y pulgas.
Marcelo Rodríguez Fermepin, jefe del laboratorio de Virología del Hospital de Clínicas y profesor de Microbiología Clínica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, indicó que se producen aproximadamente 1.000 casos anuales en el mundo, principalmente en Asia y África.
El especialista también explicó que el microorganismo responsable es el mismo que provocó grandes epidemias históricas, aunque su comportamiento puede haber cambiado a lo largo de los siglos.
Sobre esa evolución, Rodríguez Fermepin sostuvo: "Probablemente, con el paso del tiempo, su virulencia se haya moderado como parte de un proceso natural de evolución".
El experto aclaró que la bacteria mantiene su circulación mediante ciclos que involucran a pulgas y roedores y que la enfermedad no provoca la muerte de todas las personas infectadas.

La posibilidad de que aparezca un caso autóctono de peste neumónica en la Argentina es considerada muy baja por los especialistas citados en el informe.
"No tenemos ninguna notificación de Yersinia Pestis en Argentina en este momento ni registros de casos en los últimos años", afirmó Rodríguez Fermepin.
Esta evaluación se refiere a la situación epidemiológica informada por los expertos al momento de la publicación. La ausencia de notificaciones no elimina la necesidad de mantener la vigilancia sanitaria frente a enfermedades infecciosas que pueden presentar cuadros graves.
Además, la detección de un eventual caso importado y la aparición de un caso autóctono son situaciones epidemiológicas diferentes. Para establecer el origen de una infección es necesario analizar los antecedentes del paciente y la información obtenida durante la investigación sanitaria.
Los especialistas remarcaron que la capacidad de identificar rápidamente el microorganismo responsable resulta central para responder ante una posible infección.
Rodríguez Fermepin destacó que "la posibilidad de contar con herramientas diagnósticas capaces de identificar rápidamente el agente causal resulta central para responder ante enfermedades infecciosas".
La vigilancia epidemiológica permite detectar posibles casos, estudiar los antecedentes de exposición y establecer medidas de control cuando corresponde. En una enfermedad como la peste neumónica, cuya evolución puede ser rápida, la coordinación entre los equipos clínicos y los laboratorios adquiere especial relevancia.
Por el momento, según la información aportada por los especialistas, el riesgo de un caso autóctono en la Argentina es muy bajo. La principal recomendación sanitaria es reconocer los síntomas de alarma y recurrir a la atención médica ante cuadros respiratorios graves, sin asumir que cualquier episodio de fiebre o tos corresponde a esta infección.
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