03/11/2026
Una serie de procedimientos detectó cargamentos de cocaína y MDMA vinculados con el corredor portuario de Zárate-Campana. Los episodios incluyen una camioneta importada desde Bélgica con 52 kilos de droga y un contenedor que apareció en Europa con más de 221 kilos de cocaína. La sucesión de casos reabre el debate sobre los controles aduaneros.
Los casos muestran distintas modalidades utilizadas para intentar transportar drogas a través del comercio internacional. También exponen la importancia de los controles sobre vehículos, contenedores, embarcaciones y depósitos fiscales, en una zona estratégica para el movimiento de mercaderías hacia y desde la Argentina.
Uno de los procedimientos más recientes tuvo lugar en septiembre de 2026, cuando se detectaron 52 kilos de MDMA ocultos en una camioneta Opel Combo que había llegado desde Amberes a la Terminal Zárate. La droga estaba distribuida en diferentes sectores del vehículo: el chasis, el tanque de combustible y los asientos.
La investigación fue impulsada por el fiscal Emilio Guerberoff y la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), encabezada por Diego Iglesias. El operativo incluyó agentes encubiertos y una entrega vigilada, mediante la cual los investigadores reemplazaron la sustancia para seguir los movimientos de quienes pretendían recuperar el vehículo y acceder al cargamento.
El procedimiento derivó en ocho allanamientos y tres personas detenidas. La modalidad investigada puso el foco en el uso de un vehículo incorporado al circuito de importación como mecanismo para ocultar y trasladar estupefacientes.

Otro episodio se registró en mayo de 2026, cuando el capitán de un buque italiano informó sobre el hallazgo de una bolsa sospechosa después de que la embarcación zarpara de Montevideo. Al llegar a Zárate, Prefectura Naval y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) inspeccionaron el material y encontraron 14 paquetes de cocaína, con un peso total de 16 kilos.
Durante la requisa también aparecieron otras cinco bolsas vacías de características similares. Intervino el Juzgado Federal de Campana, que ordenó medidas de prueba y el análisis de registros de cámaras. Según la información oficial citada en la investigación, no se dispusieron restricciones contra los 32 tripulantes del buque.
Uno de los antecedentes de mayor volumen corresponde a julio de 2025, cuando se encontraron 221,74 kilos de cocaína en Amberes, Bélgica, dentro de un contenedor con arroz partido a granel vinculado con una salida desde Zárate. El hallazgo motivó allanamientos en la terminal portuaria, oficinas de la representación de la naviera y un depósito fiscal.
La investigación judicial contempló distintas posibilidades sobre el momento y el lugar en que pudo haberse incorporado la droga. El buque había realizado escalas en Santos, Río de Janeiro y Tenerife, por lo que el vínculo del contenedor con Zárate no permite concluir, por sí solo, que la cocaína haya sido cargada en territorio argentino.
Los antecedentes también incluyen un procedimiento de mayo de 2022, cuando una inspección al buque Grande Buenos Aires detectó un contenedor con los precintos cortados. En su interior, entre bolsas de chía, había tres bolsos con más de 78 kilos de cocaína. La embarcación tenía como destino final Amberes, con una escala prevista en Brasil.
En abril de 2025, en tanto, Prefectura y ARCA encontraron un kilo y 80 gramos de cocaína debajo de un caño de agua en la bodega del buque Grande Nigeria, que se encontraba amarrado en Zárate. El hallazgo derivó en una requisa de camarotes y nuevas actuaciones judiciales.
La reconstrucción periodística reúne seis antecedentes que, en conjunto, superan los 641 kilos de estupefacientes. Esa cifra corresponde exclusivamente a los casos incluidos en el relevamiento y no representa el total de droga incautada en la jurisdicción de la Aduana de Campana.
La sucesión de procedimientos plantea interrogantes sobre la capacidad de fiscalización en uno de los corredores portuarios relevantes para el comercio exterior argentino. Los expedientes describen mecanismos diferentes: vehículos acondicionados para esconder drogas, contenedores intervenidos y cargamentos encontrados en bodegas de embarcaciones.
La problemática también tiene una dimensión institucional. La investigación pone el foco en las responsabilidades de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero y de los funcionarios que conducen el organismo, entre ellos Andrés Vázquez y el ministro de Economía, Luis Caputo, dentro de la estructura estatal vinculada al control aduanero.
En ese contexto, el artículo plantea la necesidad de una auditoría extraordinaria e independiente sobre la integridad y seguridad de la Aduana de Campana. Entre los puntos que propone revisar aparecen los accesos a las zonas portuarias, los depósitos fiscales, la asignación de verificadores y los registros de movimiento de cargas.
El objetivo de una auditoría de esas características sería determinar si los procedimientos detectados derivaron en modificaciones concretas de los mecanismos de control y si existen vulnerabilidades que todavía no fueron corregidas.
La reiteración de casos de cocaína y drogas sintéticas convierte al corredor Zárate-Campana en un punto central para discutir la política de prevención del narcotráfico y la fiscalización del comercio exterior. Los operativos muestran que hubo detecciones e investigaciones, pero también dejan planteado el desafío de evitar que las estructuras logísticas del intercambio internacional sean utilizadas para el tráfico de estupefacientes.
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