04/08/2026
El Banco Central registró un incremento histórico en el número de usuarios del sistema financiero clasificados como deudores irregulares e incobrables. Economistas y consultores advierten que la pérdida de poder adquisitivo, las elevadas tasas de interés y la recesión empujan a millones de familias a caer en el default bancario y privado.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmó este martes que la cifra de deudores clasificados en situación de alto riesgo o incobrabilidad superó la barrera de los 3 millones de personas en todo el país, según el último informe sobre la Central de Deudores del sistema financiero. La aceleración del endeudamiento familiar responde a la caída de los ingresos reales frente a la inflación y al uso reiterado de tarjetas de crédito para cubrir gastos cotidianos, una coyuntura económica crítica que enciende las alarmas en el sector bancario y en el Poder Ejecutivo nacional.
El deterioro en la capacidad de pago de los hogares argentinos responde a una combinación de factores macroeconómicos que se agudizaron en el último año. Con salarios y jubilaciones por debajo del avance de los precios de la canasta básica, los consumidores recurrieron de forma masiva al financiamiento para la compra de alimentos, servicios públicos y medicamentos.
De acuerdo con el diagnóstico de analistas financieros y consultoras privadas, la tasa de morosidad creció con mayor fuerza en las categorías 3, 4 y 5 de la Central de Deudores del BCRA, donde se agrupan los compromisos con atrasos superiores a los 90 días o en gestión judicial. La imposibilidad de refinanciar los saldos con tasas de interés elevadas provocó un efecto bola de nieve que dejó a millones de usuarios fuera del circuito formal de crédito.

Los sectores más expuestos al incumplimiento de pagos pertenecen a la clase media y a los trabajadores informales, quienes destinan una porción creciente de sus ingresos mensuales a cubrir cuotas fijas de préstamos personales y resúmenes de tarjetas de crédito. Asimismo, los comercios de cercanía y las pymes registran un fenómeno similar ante la caída del consumo masivo y la dificultad para cubrir cheques diferidos y descubiertos bancarios.
Especialistas en finanzas personales destacan que el estrangulamiento económico afecta principalmente a los usuarios que tomaron créditos de consumo con entidades no bancarias o fintech, cuyas tasas efectivas anuales multiplican el costo del crédito tradicional. Esta situación incrementó el nivel de morosidad secundaria, derivando en un marcado aumento de los embargos ejecutivos y las gestiones de cobranza extrajudicial.
La expansión de la incobrabilidad representa un desafío de magnitud para la política económica del Gobierno nacional y de las provincias, ya que restringe el crédito al consumo, motor histórico del producto interno bruto. En los despachos oficiales y en las cámaras bancarias se debate la implementación de herramientas de alivio financiero o refinanciaciones de tipo moratoria para evitar una parálisis mayor en la actividad económica.
A nivel social, la pérdida de acceso al sistema bancario formal empuja a miles de personas hacia circuitos informales de préstamo con condiciones aún más desfavorables. La evolución de esta crisis crediticia condicionará las discusiones paritarias y las medidas de contención social de cara a los próximos meses en la Argentina.
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