04/05/2026
La Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) confirmaron una baja en la entrada de divisas respecto al año anterior. El dato enciende alarmas en el Gobierno por la acumulación de reservas y la estabilidad del tipo de cambio.
El sector agroexportador reportó una caída del 11% en la liquidación de divisas durante el primer cuatrimestre de 2026, en comparación con el mismo período del año pasado. Según el informe mensual de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), la cifra refleja los desafíos que enfrenta el campo debido a la volatilidad de los precios internacionales y la expectativa de los productores sobre la política cambiaria del Gobierno nacional.
El retroceso en el ingreso de dólares responde a una combinación de factores externos e internos. Por un lado, la baja en los precios internacionales de la soja y el maíz ha reducido el valor total de las exportaciones. Por otro lado, en el mercado interno de Argentina, persiste una brecha entre los costos de producción -afectados por la inflación- y el tipo de cambio oficial, lo que incentiva a los productores a retener granos a la espera de mejores condiciones.
CIARA-CEC detalló que, a pesar de que el volumen de cosecha fue aceptable en varias zonas del país, la fluidez de las ventas hacia la industria exportadora se vio interrumpida. Esta situación impacta directamente en las arcas del Banco Central, que depende de estos fondos para fortalecer las reservas en un contexto de pagos de deuda externa y control de la crisis económica.

Para la administración de Javier Milei, la caída del 11% en el primer cuatrimestre representa un obstáculo en su plan de saneamiento financiero. La estrategia oficial se basa en la acumulación de dólares genuinos para avanzar hacia la salida del "cepo" cambiario; sin embargo, el menor flujo de divisas del principal motor económico del país obliga a recalibrar las metas fiscales.
Analistas del sector advierten que la política agropecuaria actual es vista con cautela por los referentes del campo, quienes reclaman una baja de retenciones más acelerada y una unificación cambiaria definitiva. Sin estos incentivos, la liquidación de divisas podría seguir mostrando signos de estancamiento durante el segundo trimestre del año.
Históricamente, el primer cuatrimestre es clave para la entrada de dólares por la cosecha gruesa. Si se compara con los registros de 2025, el descenso actual marca una tendencia preocupante. La falta de dólares no solo presiona sobre el valor de la moneda local, sino que limita la capacidad de importar insumos críticos para la industria, retroalimentando la recesión en ciertos sectores.
Esta caída del 11% podría marcar un punto de quiebre en la relación entre el Gobierno y el sector rural. La "resistencia" a liquidar no es solo una decisión económica de los productores, sino una señal política hacia la Casa Rosada. Si el flujo de dólares no se normaliza en mayo, el Banco Central tendrá menos margen de maniobra para contener eventuales corridas, lo que podría obligar al Ministerio de Economía a implementar un nuevo incentivo cambiario o acelerar la devaluación programada para evitar una parálisis mayor de la actividad.
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