10/08/2026
El IPC de la Ciudad de Buenos Aires subió 2,9% en julio y las estimaciones anticipan que la inflación nacional podría ubicarse entre 2,4% y 2,8%. De confirmarse, se interrumpiría la desaceleración registrada en los últimos dos meses.
El dato de inflación de la Ciudad de Buenos Aires encendió una señal de alerta de cara a la próxima medición nacional. El índice porteño avanzó 2,9% en julio y distintas estimaciones privadas proyectan que el IPC que informará el INDEC podría ubicarse entre 2,4% y 2,8%.
De confirmarse un registro dentro de ese rango, la inflación nacional mostraría una aceleración respecto de los meses anteriores y podría interrumpir la tendencia de desaceleración que había llevado al índice hacia niveles cercanos al 2% mensual.
Un informe de LCG analizó el comportamiento de los precios en la Ciudad y aplicó las ponderaciones utilizadas por el INDEC para aproximar el resultado nacional.
Al distribuir las variaciones de las principales divisiones porteñas entre las 12 categorías utilizadas por el organismo estadístico nacional, la consultora estimó una inflación cercana al 2,8%.
Sin embargo, con un análisis más detallado por subrubros y utilizando la estructura de ponderaciones del INDEC, la estimación baja hasta aproximadamente 2,4%.
De esta manera, las proyecciones ubican el dato nacional de julio entre ambos valores.

Una de las principales explicaciones del incremento porteño estuvo vinculada con los precios estacionales.
Durante las vacaciones de invierno se registraron fuertes aumentos en servicios relacionados con el turismo. Los paquetes turísticos subieron 26% y el alojamiento aumentó 29%.
Estos componentes tienen una incidencia mayor dentro de la canasta de consumo de la Ciudad de Buenos Aires que en el índice nacional.
Por ese motivo, el IPC nacional podría terminar por debajo del 2,9% registrado en territorio porteño.
Incluso la estimación más baja significaría una interrupción de la tendencia descendente observada durante los dos meses anteriores.
Según LCG, un registro de 2,4% mensual implicaría revertir parcialmente la dinámica de desaceleración que había llevado al índice general hacia la zona del 2%.
Las consultoras privadas ya anticipaban una pausa en ese proceso, aunque el resultado de la Ciudad incorporó una señal adicional sobre la persistencia de las presiones inflacionarias.

Otro dato que genera atención es el comportamiento de la inflación núcleo, que excluye componentes regulados y estacionales.
En la Ciudad de Buenos Aires pasó de 1,9% a 2,2% durante julio.
Este indicador es seguido especialmente por los economistas porque busca reflejar la evolución de los precios con mayor persistencia y menor influencia de factores temporales.
Parte de las subas de julio estuvo asociada con factores estacionales propios de las vacaciones de invierno, por lo que esos incrementos podrían moderarse durante agosto.
Sin embargo, la aceleración de la inflación núcleo muestra que todavía existen presiones sobre los precios que podrían dificultar una reducción sostenida hacia niveles inferiores.
El dato definitivo de inflación nacional permitirá determinar si julio representó solamente una pausa en la desaceleración o el comienzo de una nueva aceleración del índice de precios.
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