20/07/2026
El consumo interno de carne vacuna volvió a desplomarse durante la primera mitad de 2026. La pérdida de poder adquisitivo, el fuerte aumento de los precios y el crecimiento de las exportaciones explican el nivel más bajo de abastecimiento del mercado local en las últimas tres décadas.
La carne vacuna continúa perdiendo lugar en la mesa de los argentinos. Durante el primer semestre de 2026, el consumo interno registró una fuerte caída y alcanzó el nivel más bajo de los últimos 30 años, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
El relevamiento señala que el abastecimiento del mercado doméstico cayó 11,5% interanual, al ubicarse en 1.019.430 toneladas res con hueso, casi 132.000 toneladas menos que en el mismo período de 2025.
De acuerdo con el informe, el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses descendió a 47 kilos por habitante al año, lo que representa una baja de 8,2% respecto del año anterior.
En términos prácticos, cada argentino consumió, en promedio, 4,2 kilos menos de carne vacuna que un año atrás.
Para CICCRA, la principal explicación es la pérdida del poder adquisitivo de los hogares, sumada al fuerte aumento del precio de la carne frente a otros alimentos.

El informe destaca que el rubro Carnes y derivados acumuló una suba del 45% en los últimos doce meses, muy por encima del 33,5% registrado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Dentro del rubro, los cortes vacunos fueron los que más aumentaron:
La diferencia de precios hizo que muchas familias reemplazaran la carne vacuna por otras proteínas de menor costo o redujeran directamente las cantidades compradas.

El menor consumo interno también estuvo vinculado a una reducción de la oferta.
Durante el primer semestre se faenaron 6,02 millones de cabezas de ganado, un 8,9% menos que en igual período de 2025.
Como consecuencia, la producción total de carne vacuna cayó 6,2%, hasta 1,428 millones de toneladas.
Sin embargo, mientras la producción disminuyó, las exportaciones crecieron.
Entre enero y junio se exportaron 408.600 toneladas, un 10,2% más que un año antes.
Esto provocó que una mayor proporción de la producción se destinara al mercado externo:

Según CICCRA, el primer semestre de 2026 representa el menor nivel de consumo interno de carne vacuna desde mediados de la década de 1990, cuando comienza la serie estadística utilizada por la entidad.
Ni las crisis económicas de las últimas tres décadas habían mostrado un abastecimiento tan reducido del mercado doméstico.
El informe aclara que los datos históricos pueden sufrir ajustes menores en futuras actualizaciones, aunque sostiene que la tendencia resulta contundente: el consumo de carne vacuna atraviesa su piso más bajo en treinta años.
La entidad también señala que la ganadería argentina podría estar transitando el final del proceso de liquidación de stock que se extendió durante los últimos tres años.
Aunque en los últimos meses comenzó a observarse una desaceleración en la faena de hembras, esa recuperación todavía no se traduce en una mayor disponibilidad de carne para el mercado interno.
Mientras tanto, la combinación de menor producción, exportaciones en alza y precios que crecieron por encima de la inflación continúa reduciendo el acceso de los hogares argentinos a uno de los alimentos más tradicionales de su dieta.
Como reflejo de esa tendencia, los cortes más populares también fueron los que registraron los mayores aumentos. La carne picada común encabezó las subas con un 56,2% interanual, seguida por el asado, que aumentó 54,3%, profundizando el impacto sobre el consumo de las familias.
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20 de julio de 2026
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