26/10/2026
Un informe judicial y de ciberseguridad reveló cómo operan las bandas criminales organizadas desde los penales bonaerenses y federales mediante engaños telefónicos. Utilizan líneas clandestinas, clonación de perfiles y billeteras virtuales para vaciar cuentas bancarias.
Especialistas en ciberdelito de las fuerzas de seguridad y fiscales de la provincia de Buenos Aires revelaron este lunes el modus operandi detrás del fenómeno conocido como el "call center de las cárceles", la red de estafas virtuales desplegada por reclusos desde unidades penitenciarias de Argentina. El esquema delictivo, que utiliza telefonía celular no registrada, manipulación psicológica y transferencias masivas a través de billeteras virtuales, genera alarma institucional al dejar al descubierto las fallas en los controles carcelarios y dejar miles de damnificados golpeados en su patrimonio diario.
Las investigaciones judiciales detallan que los reclusos organizan verdaderas centrales de llamados dentro de los pabellones, repartiéndose roles de operadores, guionistas y reclutadores de cuentas "mula" en el exterior. Con la excusa de falsas promociones de organismos gubernamentales (como ANSES o el Ministerio de Salud), sorteos televisivos, ofertas de billeteras digitales o la simulación de secuestros virtuales, los internos logran persuadir a sus víctimas para que entreguen claves token, códigos de verificación de WhatsApp y credenciales de acceso bancario.
Una vez obtenido el control del dispositivo o homebanking de la víctima, la banda vacía los saldos disponibles, toma créditos preaprobados de manera instantánea y redistribuye los fondos a través de una compleja red de cuentas de terceros. Esta maniobra de estratificación dificulta el rastreo del dinero por parte de la Justicia, consumando la estafa financiera en cuestión de minutos.
La operatoria de las redes de estafa virtual dentro del sistema carcelario cuenta con una estructura logística diversificada que trasciende los muros de los penales:
Los "operadores" carcelarios: Reclusos encargados de realizar las llamadas persuasivas, utilizando guiones perfeccionados de ingeniería social durante largas jornadas.
Cuentas "mula" e intermediarios externos: Cómplices en libertad que prestan sus identidades o billeteras virtuales para recibir los montos sustraídos a cambio de una comisión o porcentaje del botín.
Redes de conectividad y telefonía clandestina: Redes de complicidades que ingresan teléfonos celulares de gama media y tarjetas SIM activadas a nombre de terceros o identidades robadas.
El avance incesante de las ciberestafas originadas en establecimientos carcelarios reaviva las disputas políticas entre las autoridades de los Ministerios de Justicia, el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y el Servicio Penitenciario Federal (SPF). Si bien tras la pandemia se flexibilizó el uso de dispositivos móviles en los penales con fines educativos y de vinculación familiar, la falta de controles efectivos facilitó su desvío hacia fines delictivos organizados.
Diversos proyectos presentados en el Congreso de la Nación y la Legislatura bonaerense impulsan la instalación obligatoria de tecnología de inhibición de señal telefónica y de datos móviles en los pabellones de máxima seguridad, una exigencia que enfrenta retrasos presupuestarios y objeciones operativas por parte de las prestadoras de telecomunicaciones.
Este revelador diagnóstico sobre el "call center carcelario" podría marcar un punto de quiebre en las políticas de seguridad penitenciaria y regulación tecnológica en Argentina. La creciente sofisticación de los delitos remotos ejecutados desde establecimientos de detención no solo pone en evidencia la urgencia de bloquear de forma definitiva las señales de telefonía dentro de las unidades, sino que fuerza al sistema bancario y a las fintech a extremar las validaciones biométricas para frenar una sangría financiera que afecta de manera directa a los sectores más vulnerables de la sociedad.
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