12/06/2026

Policiales

Denuncia por torturas y abusos sexuales a presas en Magdalena: los escalofriantes detalles del expediente que estremece al Servicio Penitenciario

Una presentación judicial expone vejámenes graves, humillaciones como "bésame las botas" y agresiones físicas sistemáticas contra internas en el penal de mujeres bonaerense. Los organismos de derechos humanos exigen la intervención inmediata de la unidad.

La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) junto a defensores oficiales presentaron este viernes una presentación judicial masiva por torturas y abusos sexuales padecidos por internas alojadas en el Penal de Mujeres de Magdalena (Unidad N° 51 del Servicio Penitenciario Bonaerense). El documento detalla un entramado de violencia institucional sistemática, castigos físicos severos y vejaciones psicológicas aberrantes perpetradas presuntamente por personal jerárquico y agentes de requisa de la institución en la provincia de Buenos Aires. El caso cobra máxima trascendencia en Argentina debido a que vulnera tratados internacionales de derechos humanos y expone la alarmante falta de control estatal sobre las condiciones de detención de las mujeres privadas de su libertad.

Qué pasó en el penal de mujeres de Magdalena y por qué genera una fuerte polémica institucional

El contenido de la denuncia judicial expone una serie de conductas inhumanas aplicadas como métodos de castigo y disciplinamiento dentro del establecimiento carcelario. Según los testimonios de las presas damnificadas recopilados en el expediente, las prácticas de violencia incluían golpizas colectivas, aislamiento prolongado sin justificación legal en celdas de castigo deplorables, privación de alimentos y agua, y graves episodios de abusos sexuales agravados durante los procedimientos de inspección.

La polémica sumó repudio social y político al conocerse frases explícitas plasmadas en la investigación que reflejan el nivel de humillación impuesto por los agentes penitenciarios: "Bésame las botas", obligaban a decir a las internas mientras las mantenían inmovilizadas en el suelo. Estas prácticas represivas, calificadas directamente como torturas por los denunciantes, abren una fuerte controversia sobre la formación del personal penitenciario y la complicidad de las cadenas de mandos dentro del penal bonaerense.

Quiénes están involucrados en la denuncia por torturas y vejámenes contra las internas

Las víctimas directas son decenas de mujeres alojadas en diferentes pabellones de la Unidad 51 de Magdalena, muchas de las cuales presentaban marcas visibles de violencia física al momento de ser entrevistadas por los peritos judiciales y los equipos de salud mental. Por el lado de los acusados, la investigación señala a un grupo de guardiacárceles de la sección requisa y a funcionarias con cargos directivos dentro de la estructura penitenciaria, quienes habrían ejecutado u omitido denunciar los maltratos cotidianos.

Organismos del Poder Judicial y colectivos feministas de Argentina han tomado intervención directa en la causa, exigiendo medidas de protección urgentes para las presas que testificaron, ante el inminente riesgo de sufrir represalias internas o traslados arbitrarios a penales alejados de sus núcleos familiares.

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Antecedentes de crisis en las cárceles bonaerenses y el impacto en la política penitenciaria

Este grave escenario en la Unidad de Magdalena reflota los peores antecedentes de la crisis habitacional y de violencia institucional que arrastra el Servicio Penitenciario Bonaerense desde hace décadas. Diversos informes del Comité Contra la Tortura ya habían advertido previamente sobre el deterioro estructural, el hacinamiento y la falta de perspectiva de género en el tratamiento de la población penal femenina en la provincia.

Las consecuencias de esta presentación judicial impactan de lleno en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, desde donde se evalúa el descabezamiento inmediato de la cúpula de la unidad penitenciaria involucrada, la apertura de sumarios administrativos internos y una reestructuración de los protocolos de control de las requisas vehiculares y personales en el interior de los penales de la jurisdicción.

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