20/05/2026
Los efectivos de la Policía Bonaerense están acusados de incumplimiento de los deberes de funcionario público. La Justicia investiga su inacción mientras allegados de la otra parte agredían al joven herido en el lugar del accidente.
La Justicia de la provincia de Buenos Aires citó a declaración indagatoria este miércoles a cuatro efectivos de la Policía Bonaerense acusados de no haber impedido la brutal agresión que sufrió un adolescente de 16 años, quien falleció poco después de protagonizar un choque en la ciudad de Chascomús. La medida dictada por la fiscalía interviniente representa un avance crucial en el caso, ya que busca deslindar las responsabilidades penales e institucionales de las fuerzas de seguridad que, encontrándose presentes en el lugar del hecho, habrían actuado con una alarmante inacción frente al linchamiento de la víctima.
El trágico suceso se originó a partir de un siniestro vial en una de las avenidas principales de Chascomús, donde colisionaron una motocicleta conducida por el adolescente y otro vehículo. Mientras el joven se encontraba herido en el suelo a la espera de una ambulancia, un grupo de personas vinculadas a la otra parte del choque comenzó a agredirlo físicamente con golpes de puño y patadas.
La fuerte polémica que rodea al caso radica en que el ataque se produjo ante la mirada directa de los cuatro policías ahora imputados, quienes habían arribado rápidamente para preservar la escena. Lejos de intervenir para dispersar a los agresores y garantizar la integridad física de la víctima, los uniformados mantuvieron una postura pasiva, una grave omisión de sus funciones que, según la querella familiar, pudo haber agravado las lesiones internas del menor y acelerado su posterior fallecimiento en el hospital local.

Los investigados son cuatro agentes pertenecientes a la Estación de Policía Comunal de Chascomús que cubrían la guardia nocturna al momento del siniestro. La imputación formal que pesa sobre ellos es por el delito de "incumplimiento de los deberes de funcionario público" y, eventualmente, "abandono de persona", figuras que contemplan desde la inhabilitación especial para ejercer cargos públicos hasta penas de prisión efectiva.
Por su parte, la familia de la víctima, acompañada por organizaciones de derechos humanos y el centro de asistencia a las víctimas de delitos, ejerce el rol de particular damnificado en la causa. Exigen que los policías no solo sean desplazados definitivamente de la fuerza a través de un sumario de Asuntos Internos, sino que sean considerados partícipes o facilitadores del homicidio del adolescente.
La citación judicial contra los cuatro efectivos policiales derivo de inmediato en un fuerte impacto político para el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. Los casos de violencia institucional y de negligencia en el Conurbano y el interior bonaerense suelen poner bajo máxima presión los protocolos de formación, despliegue y control de la Policía Bonaerense, la fuerza de seguridad más numerosa de la Argentina.
Desde los bloques de la oposición en la Legislatura provincial ya se analizan pedidos de informes dirigidos al Poder Ejecutivo para conocer el estado de los reentrenamientos en control de disturbios y mediación civil del personal de las comisarías del interior. Asimismo, el caso aviva la discusión pública sobre los límites del accionar policial y la creciente desconfianza social hacia la efectividad de los uniformados ante situaciones de linchamiento o justicia por mano propia.
La muerte de este adolescente en Chascomús expone una problemática recurrente en distintas localidades del país: la escalada de violencia explícita que sucede a los incidentes viales cotidianos. Los peritajes mecánicos e informáticos sobre el choque inicial determinaron que se trató de un accidente típico de la dinámica urbana.
Sin embargo, el desborde posterior -donde las disputas de tránsito se dirimen mediante agresiones corporales masivas- denota una preocupante degradación del tejido social. El antecedente inmediato de inacción policial frente a agresiones colectivas obliga a las autoridades judiciales a sentar jurisprudencia estricta para evitar que la apatía de los agentes del Estado consolide la impunidad en la vía pública.
La decisión de indagar a los uniformados podría marcar un punto de quiebre en la forma en que la Justicia argentina evalúa la responsabilidad por omisión de las fuerzas de seguridad en el espacio público. Históricamente, los procesos de violencia institucional se enfocaron en el exceso de la fuerza o el "gatillo fácil"; sin embargo, este expediente pone el foco en el reverso de esa moneda: el abandono de los ciudadanos a su suerte. Para el Gobierno bonaerense, la resolución de este caso no solo es prioritaria para calmar el malestar de una comunidad movilizada en Chascomús, sino para ratificar un principio elemental de la gestión de la seguridad: la inacción ante un delito es tan punible y destructiva como su ejecución.
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