20/07/2026
Las dietas volverán a incrementarse de manera automática desde agosto por la paritaria de los trabajadores legislativos. En apenas ocho meses acumularían una suba cercana al 19% y casi duplicarán los ingresos que perciben los diputados nacionales.
Mientras gran parte de los argentinos continúa enfrentando la pérdida del poder adquisitivo y salarios que aún corren detrás de la inflación, el Senado volverá a quedar en el centro de la polémica. Desde agosto, los senadores nacionales pasarán a percibir casi $12 millones brutos por mes gracias a un nuevo incremento que se activará automáticamente por el acuerdo salarial alcanzado para los empleados del Congreso.
La actualización no fue debatida en el recinto ni requirió una nueva votación. El aumento se aplicará por el mecanismo aprobado por la propia Cámara alta en 2024, que ata el valor de las dietas de los legisladores a las paritarias del personal legislativo.
Con la aplicación del último tramo del acuerdo salarial, cada senador cobrará alrededor de $11,9 millones brutos mensuales, cifra sobre la que luego se descontarán Ganancias, aportes jubilatorios y obra social.
La paritaria de los trabajadores legislativos contempla incrementos acumulativos del 2,4% retroactivo a junio, 2,2% en julio y 1,9% en agosto.
Como las dietas están calculadas sobre un sistema de módulos, cualquier actualización salarial para los empleados del Congreso impacta automáticamente sobre los ingresos de los senadores.
El esquema volvió a despertar críticas porque evita que cada aumento de las dietas sea discutido públicamente. En los hechos, una negociación destinada a mejorar los salarios de los trabajadores legislativos también incrementa, sin debate específico, las remuneraciones de quienes integran la Cámara alta.

Con este nuevo ajuste, las dietas acumularán un incremento cercano al 19% entre enero y agosto, una evolución que vuelve a contrastar con la realidad salarial de amplios sectores del país.
La discusión ya no pasa únicamente por el monto que perciben los legisladores, sino también por el mecanismo que garantiza aumentos automáticos cada vez que se cierran las paritarias del Congreso.
Aunque algunos senadores de distintos bloques anunciaron en otras oportunidades que podrían renunciar al incremento, congelar parte de sus ingresos o donar la diferencia, esas decisiones son individuales y no modifican el funcionamiento del sistema.
Mientras el esquema permanezca vigente, las dietas seguirán actualizándose automáticamente.
El nuevo incremento también amplía la brecha entre ambas cámaras del Congreso.
Actualmente, un diputado nacional percibe algo más de $6 millones brutos mensuales, prácticamente la mitad de lo que cobrará un senador desde agosto.
La diferencia responde a que la Cámara de Diputados no aplica el mismo mecanismo de actualización automática, lo que vuelve a abrir el debate sobre los criterios utilizados para fijar las remuneraciones de legisladores que integran el mismo Poder del Estado.
El acuerdo salarial beneficiará también a los trabajadores del Congreso, quienes recibirán los aumentos pactados en la negociación paritaria.
Sin embargo, como ocurrió en otras oportunidades, el foco volvió a desplazarse hacia el impacto automático sobre las dietas de los senadores, un sistema que periódicamente genera cuestionamientos por la falta de debate público y por la distancia creciente entre los ingresos de la dirigencia política y la realidad económica que atraviesa buena parte de la sociedad.
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20 de julio de 2026
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