11/03/2026
Tras más de 30 allanamientos en el sur del conurbano bonaerense, la policía avanzó contra "La Banda de la Pool Party", una organización dedicada al robo de autos y entraderas. La investigación reveló que la estructura era dirigida desde la cárcel por dos detenidos con graves antecedentes por homicidio.
Un importante operativo policial permitió avanzar contra una organización delictiva conocida como "La Banda de la Pool Party", acusada de cometer robos de autos y entraderas en distintas localidades del sur del conurbano bonaerense.
La investigación incluyó más de 30 allanamientos simultáneos en distintos puntos del partido de Esteban Echeverría y otras zonas cercanas.
Los procedimientos fueron llevados adelante por efectivos de la Dirección Departamental de Investigaciones de Lomas de Zamora junto al Grupo de Apoyo Departamental.
Uno de los operativos principales se realizó en una casa quinta de la localidad de 9 de Abril, donde fueron detenidos varios integrantes de la organización.
De acuerdo con la investigación, el cerebro de la organización es Darío Ezequiel Crivelli, de 46 años.
Crivelli cumple una condena de 30 años de prisión por homicidios, entre ellos el asesinato de un policía bonaerense ocurrido en 2007.
Actualmente se encuentra detenido en la Unidad Penal N°30 de General Alvear.
Según los investigadores, el hombre daba órdenes a los miembros de la banda desde su celda mediante teléfonos celulares, uno de los cuales fue secuestrado durante un allanamiento en el penal.
Su condena finalizaría recién en el año 2038.

El segundo al mando de la organización era Yamil Andrés Cisterna, de 19 años.
El joven también se encontraba detenido, en este caso en el Unidad Penal N°1 de Olmos.
Según la causa, Cisterna cumplía un rol clave dentro de la banda: realizaba tareas de inteligencia, marcaba las viviendas que luego eran robadas y reclutaba a los integrantes que participaban en los golpes.
El joven está preso por un violento asalto en el que asfixió con una almohada a un jubilado durante una entradera.
Investigadores también lo vinculan con otros robos a adultos mayores en los que las víctimas fueron amenazadas y torturadas.

La organización tenía un funcionamiento estructurado, con roles definidos para cada integrante.
El principal negocio era el robo de autos, que luego eran utilizados para dos fines:
cometer otros robos, especialmente entraderas
alquilar o vender los vehículos robados a otras bandas para que realizaran asaltos
De esta manera, la banda también funcionaba como una proveedora de logística criminal para otros grupos delictivos.
Dentro de la organización había distintos roles:
"cañeros", encargados de robar los autos
falsificadores de documentación
adulteradores de chapas patentes
choferes para trasladar a los delincuentes
proveedores de armas de fuego
responsables de administrar el dinero obtenido en los robos
Uno de los datos que permitió avanzar en la investigación surgió de las redes sociales.
Los investigadores detectaron una historia publicada en Instagram que mostraba a varios integrantes de la banda en una fiesta en una casa quinta.
Ese registro permitió identificar el lugar donde se encontraban algunos de los sospechosos y organizar el operativo policial.
Durante el procedimiento fueron detenidos, entre otros:
Jonathan Rodríguez, señalado como uno de los "cañeros"
Nicolás Eduardo Ianelli, chofer del grupo

Durante uno de los allanamientos se produjo un enfrentamiento armado con la policía.
En ese episodio murió Diego Ezequiel López, de 23 años, quien tenía un pedido de captura vigente en otra causa judicial.
Según fuentes del caso, el joven recibió tres disparos durante el intercambio de tiros.
La investigación también permitió identificar a otros miembros de la organización.
Entre ellos se encuentran:
Tamara Montenegro, encargada de adulterar documentación de vehículos
Gonzalo Uriel Alderete, vinculado a la falsificación de papeles
Fernando Damián Tripichio, proveedor de armas
José Luis Loto Torres, abastecedor de armamento
Braian Uriel Torres, uno de los "cañeros"
Ismael Esteban Díaz, también señalado como ladrón de autos
La mayoría de los sospechosos tiene entre 20 y 30 años, según indicaron fuentes de la investigación.
Los investigadores señalaron que la organización tenía como principal blanco casas habitadas por jubilados, una modalidad delictiva que se repite en distintos puntos del conurbano.
Este tipo de robos, conocidos como entraderas, suele implicar vigilancia previa de las víctimas y la utilización de vehículos robados para facilitar la fuga.
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