23/09/2026

Policiales

434 vidas perdidas: el rostro de la violencia criminal que golpea a los bonaerenses

Entre enero y agosto de 2026 se registraron 434 víctimas de homicidios dolosos en la provincia de Buenos Aires. El Bonaerense pone el foco en una parte especialmente brutal de esa cifra: vecinos asesinados durante robos, entraderas, ataques de motochorros y otros episodios de violencia criminal. Trabajadores, estudiantes, jubilados y policías que salieron de sus casas y nunca regresaron.

Salir a trabajar. Volver de estudiar. Esperar el colectivo. Llegar a casa. Guardar el auto. Regresar en moto. Buscar a la pareja en una parada. Salir de una farmacia. Situaciones absolutamente normales que terminaron en tragedia para distintos bonaerenses durante 2026.

Hay vecinos que miran varias veces antes de bajar del auto. Padres que esperan el mensaje de sus hijos para saber que llegaron. Trabajadores que evitan determinadas calles cuando cae la noche. Personas que guardan el teléfono antes de llegar a una parada de colectivo. El miedo también modifica la forma de vivir. Y detrás de esa preocupación existe una cifra concreta: entre enero y agosto se registraron 434 víctimas de homicidios dolosos en la provincia de Buenos Aires.


Son 434 vidas perdidas en apenas ocho meses. La cifra corresponde al total provincial de homicidios dolosos y no significa que las 434 personas hayan sido asesinadas durante robos. Incluye homicidios cometidos bajo circunstancias diferentes.

Esta investigación de El Bonaerense se concentra específicamente en una parte de esa violencia: personas asesinadas por delincuentes durante robos, motochorros, entraderas y ataques criminales.

Los nombres detrás de la inseguridad

Los casos que siguen no son una enumeración de las 434 víctimas. Son algunos de los crímenes vinculados con la inseguridad ocurridos durante 2026 que permiten comprender qué existe detrás de las estadísticas.

Milcíades Torrez Oviedo, 63 años - Gregorio de Laferrere, La Matanza



30 de enero. Era carpintero y volvía a su casa después de una jornada de trabajo en la Ciudad de Buenos Aires. Estaba a menos de tres cuadras de su vivienda cuando cuatro motochorros lo interceptaron para robarle su Honda Twister. Le dispararon en la cabeza. Milcíades murió allí. Tenía 63 años.

Víctor Emilio Cocozza, 70 años - San Isidro



Febrero. Vivía solo y tenía una discapacidad en una pierna. Delincuentes ingresaron a su vivienda durante la madrugada. Víctor fue encontrado asesinado dentro de la propiedad y los investigadores determinaron que los sospechosos se habían llevado pertenencias de la víctima. La autopsia reveló múltiples golpes y una herida cortante en el cuello. Tenía 70 años.

Julio César Reyes, 58 años - Merlo



Febrero. Era policía federal retirado. Había salido hasta la puerta de su casa cuando fue sorprendido por delincuentes. Según la investigación, intentó defenderse y los atacantes terminaron embistiéndolo con un vehículo. Murió prácticamente en el acto. Dos sospechosos fueron posteriormente detenidos.


Alexis Cusumano, 48 años - Lanús

Febrero. Había viajado desde Rosario hasta Villa Diamante para concretar la entrega de una cocina cuya venta había sido pactada por Internet. Era una trampa.

Cusumano y el hombre que lo acompañaba fueron interceptados por delincuentes que los balearon para robarles. Alexis murió. La causa fue investigada como homicidio en ocasión de robo y hubo detenidos.

Andrés Raúl Cerviño, 54 años - Ituzaingó

Marzo. Su hermana fue a visitarlo y encontró la puerta de la vivienda abierta. Cuando ingresó, descubrió a Andrés en el piso de su habitación. Estaba atado de pies y manos. Había sido torturado y asesinado. La casa estaba revuelta y una de las rejas había sido violentada. La principal hipótesis de los investigadores fue una entradera. Tenía 54 años.

Matías Nahuel Ceballos, 34 años - Lanús



26 de marzo. Era cabo de la Policía Federal y estaba de franco. Se encontraba junto a su pareja cuando delincuentes que circulaban en moto los interceptaron con fines de robo. Hubo disparos. Matías recibió impactos en el pecho y en una pierna. Fue trasladado al Hospital Evita de Lanús, donde murió. Tenía apenas 34 años.

Darío Gabriel Mansilla, 46 años - Longchamps, Almirante Brown



Abril. Había salido de su casa para ir a trabajar. Esperaba el colectivo cuando dos motochorros armados lo sorprendieron. Los delincuentes le robaron sus pertenencias y durante el ataque recibió un disparo. Murió. Tenía 46 años y aquella mañana simplemente estaba esperando el colectivo para ir a trabajar.

Juan Kuai Lang, 39 años - Hurlingham

Abril. Había acordado por Internet una operación comercial. Fue acompañado por su esposa hasta el lugar en el que supuestamente iba a concretar la compra. Pero habría sido una emboscada. Dos delincuentes que se movilizaban en moto lo asaltaron y le sustrajeron dinero y un teléfono celular. Juan recibió un disparo y murió delante de su esposa. Tenía 39 años.

Agustín Rivero, 21 años - Lomas de Zamor



24 de abril. Era estudiante universitario. Volvía a su casa junto con un amigo después de cursar en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Los delincuentes venían protagonizando un raid criminal. Uno de ellos bajó del vehículo, le apuntó y le exigió el celular. Agustín se lo entregó. No alcanzó. El ladrón igualmente le disparó en el abdomen. Murió mientras era trasladado al Hospital Gandulfo. Tenía 21 años.

Gustavo Fabián Espíndola, 59 años - Francisco Álvarez, Moreno

Mayo. Fue encontrado asesinado dentro de su vivienda con múltiples heridas punzocortantes. La investigación derivó en la detención de un sospechoso. Una de las principales hipótesis judiciales fue que lo habían asesinado para robarle y posteriormente vender sus pertenencias. La causa continuó bajo investigación.



Un hombre de 33 años - Campana

Junio. Un grupo de delincuentes ingresó a una vivienda de Campana. Buscaban dinero y un televisor. Durante el asalto, el dueño de casa recibió un disparo en el abdomen delante de su familia. Murió. Por el crimen fue detenido un adolescente de 16 años.

Lautaro Fabrizio Lionel Servín, 17 años - San Francisco Solano



23 de junio. Iba caminando al colegio junto a su padre. Eran aproximadamente las 7.40 de la mañana. Motochorros armados los interceptaron en el límite entre Quilmes y Almirante Brown. Durante el intento de robo uno de los delincuentes abrió fuego. Lautaro recibió disparos. Tenía 17 años y estaba yendo a la escuela.

Lucas Galván, 46 años - La Matanza



Julio. Vio que motochorros estaban asaltando a un vecino y decidió intervenir para ayudarlo. Los delincuentes dispararon. Una bala alcanzó la pierna de Lucas y afectó una arteria. Llegó a contarle a la Policía lo que había sucedido. Horas después murió.

Leandro Omar Giménez, 31 años - González Catán, La Matanza



Julio. Trabajaba como conductor de una aplicación de viajes. Estaba dentro de su Fiat Siena cuando un delincuente intentó robarle el automóvil. Leandro intentó escapar. El asaltante le disparó por la espalda. Murió como consecuencia del ataque. Tenía 31 años.

Mauro Fabián Molina, 42 años - Isidro Casanova, La Matanza



Julio. Era integrante de la Policía Bonaerense y padre de dos adolescentes. Además de su trabajo como policía realizaba tareas adicionales como custodio. Había ido a retirar la recaudación de un comercio cuando fue interceptado por delincuentes armados. Lo sacaron del vehículo, lo tiraron al piso y uno de los atacantes le disparó a quemarropa en el pecho. Después revisaron su cuerpo y se llevaron pertenencias, entre ellas su arma reglamentaria. Mauro tenía 42 años.

Ariel José Luis Martínez, 32 años - Libertad, Merlo



4 de agosto. Era oficial de la Policía de la Ciudad y estaba de franco. Había ido a buscar a su pareja a una parada de colectivo. Dos motochorros lo interceptaron para intentar robarle la moto. Le dispararon a corta distancia. La investigación reconstruyó posteriormente la fuga mediante cámaras de seguridad y dos sospechosos fueron detenidos. Ariel tenía 32 años.

Claudio Marcelo Killing, 52 años - Virrey del Pino, La Matanza



5 de agosto. Trabajaba como chofer de una aplicación. Había llegado hasta Virrey del Pino para buscar a una pasajera. Mientras la mujer subía a la Renault Kangoo, delincuentes que circulaban en moto los sorprendieron. Querían robar. Claudio recibió varios disparos y murió en el lugar. Tenía 52 años y vivía en Castelar.

Rafael Indalecio Pardo, 75 años - Lomas del Mirador, La Matanza



Agosto. Había salido de una farmacia y estaba dentro de su Peugeot 208. Cuatro delincuentes que circulaban en dos motos lo interceptaron para robarle el automóvil. Lo amenazaron para que descendiera. Antes de que pudiera hacerlo, uno de los delincuentes le disparó en la cabeza. Rafael murió. Tenía 75 años.

Robar y disparar: cuando entregar las pertenencias tampoco alcanza

Varios de estos casos contienen un elemento especialmente inquietante. La víctima no necesariamente se resistió.

Agustín Rivero entregó su teléfono. Otros fueron sorprendidos antes siquiera de poder reaccionar. A Rafael Pardo le dispararon cuando todavía estaba dentro de su automóvil. A Ariel Martínez lo atacaron a corta distancia. A Milcíades Torrez Oviedo le dispararon en la cabeza para robarle una moto.

La violencia deja entonces de ser únicamente el medio utilizado para concretar un robo. El arma aparece desde el primer segundo del ataque y una decisión de segundos puede determinar quién vuelve a su casa y quién no.


Morón: el miedo también está aunque el robo no termine en muerte

En esta selección no incluimos homicidios de Morón cuyo móvil delictivo no esté suficientemente acreditado. Pero eso no significa que el distrito esté ajeno a la violencia de los robos.

En agosto, un hombre llegó a su casa de Morón con su hijo de cuatro años. Mientras bajaba de la camioneta, motochorros armados lo rodearon. En las imágenes quedó registrado un grito estremecedor de uno de los atacantes: "Pegale un tiro". Padre e hijo sobrevivieron.


En septiembre, en El Palomar, otro hombre fue baleado cuando llevaba a su hija al colegio durante un intento de robo protagonizado por varios delincuentes. También sobrevivió. No forman parte de las 434 víctimas fatales. Pero ayudan a comprender algo fundamental: contar muertos no alcanza para medir toda la violencia que atraviesa a los barrios.

El que sobrevive no aparece entre las 434 vidas perdidas

Tampoco está en esa cifra el repartidor baleado para robarle la moto. La familia sorprendida durante una entradera. El comerciante al que le apuntaron a la cabeza. El conductor al que encerraron con otro vehículo. El vecino al que golpearon para sacarle el teléfono. La mujer que tuvo un arma frente a la cara. El chico que vio cómo asaltaban a su padre. Ni las dos jóvenes a las que un delincuente les disparó a quemarropa en Campana para intentar robarles una moto y que, afortunadamente, sobrevivieron.

El homicidio muestra la consecuencia más extrema del delito. No muestra todo el delito.

¿Cuántos robos nunca se denuncian?

Existe además otra parte de la inseguridad que no puede reconstruirse únicamente con expedientes policiales: los delitos que las víctimas no denuncian. Hay personas que después de un robo deciden no ir a una comisaría.

Puede existir miedo, desconfianza, falta de tiempo o simplemente la sensación de que realizar la denuncia no permitirá recuperar lo perdido. Pero sería irresponsable inventar cuántos son. Para conocer esa dimensión hacen falta encuestas de victimización actualizadas que permitan comparar los delitos sufridos con aquellos que finalmente ingresan al sistema policial y judicial.


Una Policía Bonaerense que también necesita respuestas

La principal fuerza responsable de la seguridad cotidiana provincial es la Policía Bonaerense. Pero basta recorrer el Conurbano para observar cuánto dinero destinan también los municipios a seguridad: patrullas municipales, cámaras, centros de monitoreo, lectores de patentes y sistemas de prevención.

La discusión debería poder transformarse en información concreta.

¿Cuántos patrulleros tiene cada municipio?

¿Cuántos están efectivamente en funcionamiento?

¿Cuántos permanecen fuera de servicio?

¿Cuántos policías patrullan durante la noche?

¿Cuántos efectivos tiene cada comisaría?

¿Cuánto demora un móvil desde que ingresa un llamado al 911 hasta que llega al lugar?

¿Con qué armamento, chalecos y comunicaciones trabajan los policías?

Sin esos datos resulta imposible determinar con precisión dónde faltan recursos y dónde falla la prevención.


Policías que también fueron asesinados

La violencia tampoco distingue uniformes. Matías Ceballos pertenecía a la Policía Federal. Mauro Molina era policía bonaerense. Ariel Martínez era policía de la Ciudad. Los tres terminaron asesinados en hechos vinculados con robos.

Eso plantea una realidad incómoda: si personas entrenadas para enfrentarse al delito pueden ser sorprendidas y asesinadas, ¿qué posibilidades tiene un vecino desarmado frente a delincuentes que llegan apuntando y disparando?

Armas ilegales: una pregunta central

Hay un elemento que atraviesa una gran cantidad de estos homicidios: las armas de fuego. Por eso la seguridad bonaerense necesita responder otra serie de preguntas.



¿De dónde salen las armas utilizadas en los robos?

¿Cuántas son secuestradas?

¿Cuántas habían sido denunciadas como robadas?

¿Cuántas tienen la numeración adulterada?

¿Cuántas pertenecieron anteriormente a fuerzas de seguridad?

¿Cuántas personas son detenidas portando ilegalmente un arma?

¿Y qué sucede judicialmente después de esas detenciones?


Desarmar a las organizaciones y delincuentes violentos debería ser una parte medible de cualquier política de seguridad.

La droga y el control territorial

A la violencia callejera se suma la presencia de organizaciones dedicadas al narcotráfico y al narcomenudeo. Los procedimientos realizados durante el año muestran que existen estructuras criminales operando en distintos sectores del territorio bonaerense. Pero también aquí hacen falta números.

Cuántos puntos de venta son identificados. Cuántos son allanados. Cuántas armas aparecen junto con la droga. Cuántos detenidos existen y cuánto tiempo pasa hasta que un punto de venta vuelve a funcionar. Sin información comparable, el problema termina reducido a operativos aislados cuando lo importante es saber si el Estado consigue recuperar efectivamente el territorio.

"Entran por una puerta y salen por la otra": ¿qué dicen los expedientes?

Después de cada asesinato se repite una pregunta.

¿Los responsables ya habían sido detenidos antes?

Es una cuestión que debería poder contestarse caso por caso.

¿Cuántos acusados de homicidios durante robos tenían antecedentes?

¿Cuántos eran reincidentes?

¿Cuántos habían recuperado recientemente la libertad?

¿Cuántos tenían pedidos de captura?

¿Cuántos incumplían una medida judicial?

¿Cuántos habían sido condenados anteriormente?

No corresponde responsabilizar genéricamente a todos los jueces. Lo que corresponde es conocer qué antecedentes tenía cada acusado, qué decisiones había adoptado previamente la Justicia y bajo qué normas. Ahí puede encontrarse una parte importante de la respuesta.


Provincia, Nación, municipios y Justicia: ¿quién protege al bonaerense?

La Policía Bonaerense depende del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, encabezado por Axel Kicillof. El Gobierno nacional de Javier Milei conduce las fuerzas federales y posee responsabilidades sobre delitos federales y mecanismos de cooperación con las provincias.

Los municipios destinan recursos a prevención, patrullaje y monitoreo. Fiscales y jueces intervienen en las investigaciones y procesos judiciales. Las responsabilidades institucionales son diferentes. Pero para un vecino que vuelve de trabajar a las once de la noche esa discusión tiene una importancia secundaria frente a una necesidad mucho más inmediata: llegar vivo a su casa.



434 vidas perdidas

Milcíades tenía 63 años y volvía de trabajar. Andrés tenía 54 y estaba dentro de su casa. Matías tenía 34. Darío esperaba el colectivo para ir a trabajar. Juan estaba acompañado por su esposa. Agustín tenía 21 y regresaba de la universidad. Lautaro tenía 17 y caminaba hacia el colegio junto a su padre. Leandro trabajaba manejando. Mauro era policía y padre de dos adolescentes. Ariel había ido a buscar a su pareja. Claudio estaba trabajando. Rafael tenía 75 años y acababa de salir de una farmacia.

Son algunos nombres dentro de una cifra mucho mayor.

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