02/11/2026
El Gobierno nacional aumentó las compensaciones económicas destinadas a las empresas de colectivos del AMBA para evitar nuevos incrementos en las tarifas. El esquema contempla transferencias superiores a $101.000 millones mensuales hasta enero de 2027 y un pago retroactivo de $38.840 millones, en medio de reclamos por los costos operativos.
El Gobierno de Javier Milei decidió reforzar los subsidios a los colectivos del AMBA para sostener el precio del boleto y reducir la tensión con las empresas de transporte. La medida llega después de varios reclamos del sector por el incremento de los costos operativos y las dificultades para mantener las frecuencias habituales.
La decisión fue oficializada este lunes 2 de noviembre mediante la Resolución 80/2026 de la Secretaría de Transporte. El nuevo esquema comprende a las líneas de jurisdicción nacional que circulan entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, mientras que los servicios administrados por CABA y la Provincia mantienen sus propios sistemas tarifarios.
La actualización establece compensaciones mensuales que superan los $101.000 millones entre octubre de 2026 y enero de 2027. Para octubre se fijaron $101.728 millones, mientras que noviembre contará con $101.549 millones y diciembre con $101.753 millones. En enero del próximo año, el monto previsto ascenderá a $103.725 millones. Además, el Ejecutivo autorizó el pago de $38.840 millones correspondientes a diferencias de recaudación acumuladas entre junio y septiembre. Estos recursos buscan cubrir parte de los gastos que afrontan las compañías por salarios, combustibles, mantenimiento, seguros y otros insumos necesarios para garantizar la prestación del servicio. El financiamiento provendrá del Sistema Integrado de Transporte Automotor (SISTAU) y de partidas del Presupuesto nacional.

El boleto mínimo de los colectivos nacionales del AMBA continúa en $742,81 para recorridos de hasta tres kilómetros con la tarjeta SUBE registrada. Los viajes de entre tres y seis kilómetros cuestan $861,66; entre seis y doce kilómetros, $1.002,80; entre doce y 27 kilómetros, $1.151,36; y los trayectos más extensos alcanzan los $1.337,06. Quienes tienen acceso a la Tarifa Social Federal mantienen el descuento del 55%, por lo que el pasaje mínimo queda en $334,26. En cambio, quienes utilizan una SUBE sin registrar abonan $1.485,62 por el recorrido más corto. Estos valores corresponden exclusivamente a las líneas nacionales, por lo que no deben confundirse con las tarifas de los colectivos que dependen de la Ciudad o de la provincia de Buenos Aires.
El refuerzo de las compensaciones responde a un conflicto que se profundizó durante las últimas semanas, cuando las cámaras empresarias advirtieron sobre posibles reducciones de frecuencias, especialmente durante la noche. Las compañías sostienen que los ingresos provenientes de los pasajeros y los subsidios disponibles resultaban insuficientes para afrontar los gastos del sistema. Al mismo tiempo, el Gobierno reconoce las dificultades de trasladar nuevos incrementos directamente a los usuarios. Desde diciembre de 2023, cuando el boleto mínimo costaba $52,96, hasta el valor actual de $742,81, la tarifa acumuló una suba cercana al 1.303%. Frente a este escenario, la estrategia oficial apunta a reconocer mayores costos operativos mediante aportes estatales, sin aplicar inmediatamente otro aumento sobre el precio que pagan los pasajeros.
La actualización también modifica el cálculo del costo técnico del transporte, una referencia que permite estimar cuánto cuesta prestar el servicio sin compensaciones estatales. Según las proyecciones oficiales, la tarifa media técnica sin subsidios pasó de $1.657 por pasajero en septiembre a $1.901,08 en octubre y podría alcanzar los $2.221,53 en enero de 2027. Se trata de un promedio del sistema, por lo que no equivale directamente al precio del boleto mínimo de $742,81. Además, existen diferencias entre las estimaciones del Gobierno y las realizadas por entidades empresarias y centros de investigación, que calculan costos superiores. Esta distancia refleja uno de los principales puntos de discusión sobre el financiamiento del transporte público: cuánto deben aportar los pasajeros y qué proporción corresponde cubrir con recursos estatales para sostener el funcionamiento de las líneas.

El nuevo esquema busca dar previsibilidad a las empresas durante los próximos meses y evitar que el aumento de los costos derive en nuevas subas del boleto. La resolución contempla actualizaciones salariales, precios de insumos y gastos vinculados con la incorporación de unidades a gas natural comprimido y eléctricas. Sin embargo, la aprobación de mayores subsidios no implica que las tarifas queden congeladas de manera indefinida, ya que futuras decisiones oficiales podrían modificar los valores vigentes. Para los pasajeros que utilizan las líneas nacionales, el precio mínimo continúa en $742,81 y no se anunció un nuevo incremento como parte de esta resolución. De todos modos, conviene verificar la jurisdicción de cada recorrido antes de consultar las tarifas, porque los colectivos administrados por la Ciudad y la Provincia tienen cuadros diferentes y pueden registrar actualizaciones independientes.
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