31/10/2026
Cinco procedimientos permitieron incautar más de 3.000 dosis de estupefacientes, armamento y casi $5 millones. La investigación apunta a un detenido que habría coordinado las operaciones desde una unidad penitenciaria bonaerense.
Un operativo policial permitió desarticular una organización dedicada a la venta de drogas y la usurpación violenta de viviendas en Ciudad Evita, partido de La Matanza. Durante cinco allanamientos, los investigadores encontraron más de 3.000 dosis de estupefacientes, un importante arsenal, cerca de $5 millones en efectivo y una granada activa que debió ser detonada de manera controlada por especialistas.
La investigación apunta a Claudio Nahuel Jesús Ledesma Blanco, conocido como «El Gendarme», un detenido alojado en la Unidad Penitenciaria N° 2 de Sierra Chica que habría coordinado las actividades de la banda desde su celda.
Según informaron NA e Infobae, como resultado de los procedimientos, dos personas fueron aprehendidas: Mario Hipólito Peralta, de 39 años, y Ariana Viviana Abigail Jiménez, de 22. El interno también quedó involucrado en la causa judicial.
El operativo incluyó cinco procedimientos simultáneos: cuatro en distintos domicilios de Ciudad Evita y uno dentro de la Unidad Penitenciaria N° 2 de Sierra Chica, donde permanece alojado el presunto líder de la organización.
Según la investigación, Ledesma Blanco mantenía contacto telefónico con sus colaboradores y les transmitía instrucciones para coordinar las actividades delictivas.
Durante la requisa de su celda, los efectivos encontraron tres teléfonos celulares con líneas activas y conexión de datos.
Los investigadores sostienen que, pese a estar detenido, el acusado habría conservado capacidad de organización y comunicación con los integrantes de la estructura que operaba en La Matanza.

Uno de los domicilios investigados era conocido por los vecinos de Ciudad Evita como «La Ventanita». De acuerdo con el expediente, allí se comercializaban estupefacientes a través de una abertura de la propiedad.
La modalidad de venta generaba largas filas de compradores que se acercaban hasta la vivienda para adquirir las sustancias.
Frente a ese inmueble había otra propiedad que, según los investigadores, había sido ocupada por integrantes de la organización y funcionaba como punto de apoyo, almacenamiento de armas y lugar de custodia.
La investigación sostiene que la banda utilizaba amenazas y armas de fuego para expulsar a los ocupantes legítimos de distintas viviendas. Luego, esos inmuebles eran destinados a la venta de drogas, el almacenamiento de elementos vinculados con la actividad criminal o su utilización como aguantaderos.
Durante los allanamientos, los efectivos encontraron una importante cantidad de estupefacientes, dinero en efectivo y elementos utilizados para el fraccionamiento y comercialización de drogas.
Entre los principales elementos secuestrados se encuentran:
2.526 dosis de pasta base.
515 envoltorios de cocaína preparados para la venta.
Cerca de $5 millones en efectivo.
Una escopeta Maverick calibre 12, cargada con seis cartuchos.
Una pistola ametralladora con numeración suprimida y cargador extensible.
Una pistola Bersa calibre .22 sin numeración.
Dos pistolas Bersa calibre 9 milímetros con numeración limada.
Municiones de distintos calibres.
Cuatro equipos de comunicación tipo handy.
Balanzas y elementos para cortar y fraccionar estupefacientes.
Teléfonos celulares y anotaciones.
También fueron incautados dos chalecos antibalas que tenían pedidos de secuestro vigentes por causas de hurto y robo, además de una pechera con la inscripción de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Uno de los hallazgos más delicados del operativo ocurrió dentro de una de las propiedades utilizadas por la organización.
Allí, los investigadores encontraron una granada activa junto con el resto del armamento secuestrado.
Debido al peligro que representaba el artefacto para los efectivos y los vecinos de la zona, se convocó a especialistas en explosivos de la Policía Bonaerense.
Los peritos realizaron una detonación controlada en un sector apartado para neutralizar el riesgo.
El explosivo quedó incorporado a los elementos relevados durante los procedimientos judiciales.
La investigación identificó como presunto responsable de coordinar la organización a Claudio Nahuel Jesús Ledesma Blanco, conocido como «El Gendarme».
Según las fuentes policiales citadas en la causa, el hombre tiene antecedentes vinculados con delitos contra las personas y hechos de violencia con armas.
En 2016 había sido detenido en el marco de una investigación por homicidio criminis causa en concurso real con homicidio agravado en grado de tentativa. También fue investigado por su posible vinculación con otros asesinatos, entre ellos el crimen de un efectivo policial de la Comisaría de Virrey del Pino ocurrido en 2015.
Los investigadores sostienen que Ledesma Blanco habría mantenido el control de las actividades de sus colaboradores desde el establecimiento penitenciario, utilizando teléfonos celulares para comunicarse y transmitir instrucciones.

El nombre de Ledesma Blanco ya había aparecido en otra investigación por una organización criminal que operaba en el barrio Villegas, también en Ciudad Evita.
En marzo de 2025, una causa lo ubicó entre los presuntos responsables de una estructura dedicada a expulsar violentamente a vecinos de sus viviendas para convertirlas en puntos de venta de drogas, aguantaderos o propiedades destinadas al alquiler y la reventa.
En aquel expediente también aparecían vinculados Oscar Riveros, alias «El Mono», y Jonathan Ulloa, conocido como «Ratita».
La Policía Bonaerense realizó entonces 50 allanamientos y requisó la celda del acusado, que en ese momento estaba alojado en el penal de Magdalena. El operativo terminó con 17 personas arrestadas y el secuestro de armas, municiones, chalecos antibalas, drogas, dinero y teléfonos celulares.
La investigación también vinculó a esa organización con fiestas clandestinas en el monoblock 8 del barrio Villegas.

La investigación actual está caratulada como infracción a la Ley 23.737, que establece el régimen penal relacionado con los estupefacientes.
Interviene el Juzgado Federal de Morón N° 3, a cargo de Leonardo Julián Cano.
Los elementos secuestrados durante los cinco procedimientos quedaron incorporados a la causa, mientras avanza la investigación sobre la presunta estructura narco, sus integrantes y el mecanismo utilizado para coordinar las operaciones desde el establecimiento penitenciario.
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