29/10/2026
Un relevamiento de APYME y la Universidad Nacional de José C. Paz reveló que el 75,6% de las empresas consultadas cuestiona el rumbo económico. Más de la mitad registró caídas en sus ventas, el 34% redujo trabajadores y el 43,5% considera que su continuidad está en riesgo.
Las pymes argentinas atraviesan un escenario de dificultades económicas que afecta sus ventas, producción y capacidad para sostener puestos de trabajo. Según un nuevo relevamiento de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), el 75,6% de las empresas consultadas rechaza el rumbo económico nacional y el 43,5% considera que su continuidad está en riesgo.
Los datos corresponden al tercer trimestre de 2026 y muestran que más de la mitad de las firmas registró una disminución de sus ventas, mientras que una proporción similar informó resultados económicos negativos.
El informe fue elaborado por APYME junto con la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ) y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC-PBA).
La investigación reunió 209 respuestas empresarias entre el 2 y el 24 de septiembre, por lo que sus resultados describen la situación de las firmas participantes y no deben interpretarse automáticamente como porcentajes representativos de todas las pymes del país.
Uno de los principales resultados de la encuesta de APYME y UNPAZ está relacionado con el deterioro comercial de las pequeñas y medianas empresas. Según el informe, el 51,2% de las firmas consultadas registró una disminución de sus ventas durante el tercer trimestre, mientras que el 52,2% aseguró que su situación económica general empeoró. Además, el 50,2% informó resultados económicos negativos, una situación que refleja las dificultades para cubrir costos y mantener márgenes de rentabilidad. Desde APYME vincularon esta evolución con la contracción del consumo interno, especialmente entre las empresas que dependen de las compras habituales de las familias. La entidad también señaló que los aumentos de tarifas, combustibles y otros gastos operativos dificultan el funcionamiento de los establecimientos. Para las unidades productivas más pequeñas, una reducción sostenida de la facturación puede limitar las posibilidades de afrontar obligaciones comerciales, renovar mercadería o realizar nuevas inversiones.
El deterioro de la actividad también tuvo consecuencias sobre el empleo en las pymes argentinas. De acuerdo con el relevamiento, el 34% de las firmas consultadas redujo su dotación de trabajadores durante el tercer trimestre de 2026. El dato muestra que aproximadamente una de cada tres empresas participantes tomó medidas que afectaron el tamaño de su plantilla. La preocupación también se extiende hacia los próximos meses: el 25,8% de los empresarios afirmó que analiza implementar nuevos ajustes laborales durante el último trimestre del año. Entre las posibilidades mencionadas aparecen suspensiones, reducciones de jornadas, despidos y decisiones de no renovar contratos. Sin embargo, el estudio no permite determinar cuántos puestos de trabajo se perdieron efectivamente a partir de esas decisiones. La reducción de personal representa una señal de las dificultades de las firmas para sostener sus niveles de actividad, especialmente cuando las ventas disminuyen y los gastos de funcionamiento permanecen elevados.

La capacidad productiva de las pymes también refleja las dificultades que atraviesa el sector. Según la encuesta, el 48,8% de las empresas utiliza el 50% o menos de su capacidad instalada, lo que significa que una parte importante de sus recursos productivos permanece sin aprovechar. Este indicador permite conocer qué proporción de las instalaciones, herramientas y equipos disponibles se utiliza efectivamente para producir bienes. Cuando las empresas trabajan por debajo de sus posibilidades, suelen enfrentar mayores dificultades para distribuir sus costos fijos entre la producción realizada. El problema se agrava cuando la demanda no muestra señales de recuperación y las firmas encuentran obstáculos para colocar sus productos en el mercado. Desde APYME también advirtieron sobre el impacto de los costos: el 56,9% señaló que los gastos fijos afectan considerablemente su funcionamiento, mientras que el 63,2% mencionó la energía y el 42,6% los combustibles entre sus principales preocupaciones. Además, el 38,3% considera que la apertura importadora perjudica su competitividad frente a productos extranjeros.

Las dificultades para acceder al financiamiento de las pymes aparecen como otro de los factores que condicionan el funcionamiento de las empresas. El relevamiento mostró que el 73,7% de las firmas consultadas depende exclusivamente de recursos propios para sostener su actividad, mientras que el 46,9% no accedió al crédito durante el último año. Apenas el 9,6% informó haber obtenido financiamiento en condiciones favorables. Entre los principales obstáculos, el 52,2% señaló las elevadas tasas de interés, además de las preocupaciones relacionadas con el riesgo de sobreendeudamiento. Para las pequeñas empresas, disponer de crédito resulta importante para comprar insumos, afrontar compromisos corrientes, incorporar maquinaria y ampliar la producción. Sin embargo, cuando las condiciones financieras son desfavorables, muchas deben utilizar sus propios ingresos para mantener las operaciones. Pese a este escenario, el 43,5% de las firmas relevadas aseguró haber realizado inversiones tecnológicas, financiadas principalmente con fondos propios, lo que demuestra que algunas empresas continúan buscando mejoras en sus procesos productivos.
El dato que mayor preocupación genera está relacionado con la continuidad de las pequeñas y medianas empresas. Según APYME, el 43,5% de los participantes considera que su firma enfrenta un riesgo directo de desaparecer si persisten las condiciones actuales. Se trata de una percepción empresaria sobre el futuro de los negocios y no de una estimación de cierres efectivos o inevitables. El porcentaje adquiere relevancia al analizarlo junto con la caída de las ventas, los resultados económicos negativos y el bajo nivel de utilización de la capacidad productiva. El estudio también reveló que el 75,6% de las firmas consultadas cuestiona el rumbo económico nacional. APYME sostiene que la combinación de menor consumo, aumentos de costos, dificultades de financiamiento y mayor competencia importada limita las posibilidades de recuperación. Por su parte, el Gobierno nacional defiende la apertura comercial como una herramienta para ampliar la competencia y mejorar las condiciones de acceso a los productos. La encuesta refleja una evaluación mayoritariamente desfavorable entre las empresas participantes.
Los resultados del relevamiento muestran que las dificultades de las pymes no se concentran únicamente en las ventas, sino que también afectan el empleo, la inversión y las expectativas de continuidad.
La situación adquiere especial importancia para la provincia de Buenos Aires, donde numerosas pequeñas y medianas empresas forman parte de la actividad industrial, comercial y de servicios de los municipios.
Con el 51,2% de las firmas consultadas registrando menores ventas y el 43,5% manifestando temor por su continuidad, la recuperación de la demanda y el acceso al financiamiento aparecen entre los principales desafíos para los próximos meses.
APYME adelantó que continuará realizando relevamientos junto con universidades públicas y organismos de investigación para seguir la evolución del sector.
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