22/10/2026
Un nuevo informe privado reveló un pronunciado desplome en las ventas minoristas y supermercados del país. La contracción del poder adquisitivo e inflación golpean con dureza al comercio y reflejan la falta de reactivación económica.
La consultora privada de consumo e investigaciones de mercado dio a conocer este jueves un crítico informe que confirma que el consumo masivo en Argentina sufrió un nuevo retroceso mensual y registró marcadas caídas en los principales rubros minoristas de todo el país. La persistente contracción en las ventas de alimentos, bebidas y productos de primera necesidad en supermercados y autoservicios consolida la desaceleración del mercado interno, representando un indicador clave sobre el deterioro del salario real en los hogares argentinos.
De acuerdo con las mediciones privadas, la demanda interna volvió a terreno negativo con caídas interanuales de dos dígitos en segmentos estratégicos como alimentos de la canasta básica, artículos de limpieza, cuidado personal y perfumería. Los autoservicios de cercanía y los pequeños comercios de barrio se posicionan como el canal más perjudicado, ante la migración de consumidores hacia segundas marcas o esquemas de compras fraccionadas para ajustar el presupuesto mensual.
Las consultoras económicas coinciden en que el freno del consumo no logra perforar su piso debido al descalce entre la evolución de los ingresos familiares y los costos de los servicios esenciales, alquileres y tarifas. Esta dinámica genera preocupación tanto en el sector comercial como en el industrial, que registran acumulaciones de stock y contracción en los niveles de producción fabril.
El desplome de las ventas afecta de forma transversal al entramado económico nacional, involucrando a cámaras empresarias como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y las grandes cadenas de retail. Asimismo, las pymes industriales del sector de alimentación manifestaron su creciente inquietud por la erosión de sus márgenes de rentabilidad ante la imposibilidad de trasladar costos a precios finales.
Entre los rubros con mayores contracciones destacan:
Alimentos y bebidas: registra reducciones significativas en productos lácteos, carnes y conservas.
Limpieza e higiene: caída drástica por compras postergadas o sustitución por marcas económicas.
Electrodomésticos y bienes durables: paralización por la moderación del crédito y altas tasas financieras.
La falta de recuperación del consumo golpea de lleno los planes del Gabinete Económico y condiciona las proyecciones de recaudación fiscal a través del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Para la conducción gubernamental, el repunte del comercio minorista representa una variable medular para convalidar el proceso de estabilización macroeconómica y el esquema de desinflación sostenida.
Desde el sector privado insisten en que, sin una recomposición real del poder de compra de asalariados y jubilados junto con un mayor acceso al financiamiento, el consumo interno continuará actuando como un freno para el nivel general de actividad económica durante los próximos meses.
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