16/10/2026
El avance del agua obliga a retirar ganado de islas y campos bajos de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe. En Villa Ocampo, un hombre de 70 años murió ahogado mientras arreaba animales hacia una zona segura. Las lluvias mantienen la preocupación para los próximos días.
La crecida del Paraná y Uruguay mantiene en alerta a productores y pobladores del Litoral, donde el avance del agua sobre islas y campos bajos obliga a trasladar ganado de manera preventiva. Las áreas más comprometidas se encuentran en Corrientes, Entre Ríos y el norte de Santa Fe.
Las estimaciones difundidas ubican en alrededor de 200.000 las cabezas que permanecen en zonas potencialmente expuestas, aunque la cifra no representa un conteo preciso de animales ya afectados en las tres provincias. En las islas entrerrianas, datos oficiales indican que actualmente quedan menos de 200.000 animales y los productores aceleran los movimientos hacia tierra firme.
La situación ya tuvo además una consecuencia fatal: un trabajador rural murió mientras participaba del traslado de hacienda en un campo inundado de Villa Ocampo.
La llegada del agua a zonas bajas provocó un importante movimiento de hacienda hacia terrenos elevados. En distintos puntos del norte santafesino y las islas entrerrianas, los animales son retirados a caballo, mediante arreos y también en camiones cuando las condiciones del terreno permiten el ingreso. En Victoria, Entre Ríos, entidades rurales estiman que todavía quedarían unas 30.000 cabezas por sacar de las islas, dentro de un stock provincial inferior a las 200.000. El traslado anticipado resulta clave porque, una vez que el agua cubre caminos, corrales y lugares de desembarco, la logística se vuelve mucho más compleja y aumenta el riesgo tanto para los animales como para quienes participan de las tareas.
El episodio más grave ocurrió el jueves 15 de octubre en Villa Ocampo, al norte de Santa Fe. Jorge Eliezer Hardy, de 70 años, participaba de un arreo en la zona de Laguna El Víbora, a unos 15 kilómetros al este de la ciudad, cuando ingresó al agua para reorientar uno de los animales y desapareció de la superficie. Sus compañeros lograron sacarlo posteriormente, pero ya había fallecido. El médico policial determinó que la muerte se produjo por asfixia por inmersión y no detectó signos de violencia. Las tareas se realizaban precisamente para retirar hacienda de campos afectados por la creciente.
La situación también generó complicaciones en distintas ciudades correntinas. En Paso de los Libres, el río Uruguay llegó a registrar 8,81 metros, por encima de la cota de evacuación establecida en 8,50, lo que obligó a trasladar preventivamente a vecinos hacia un centro de asistencia ubicado en el Regimiento de Infantería de Monte 5. En Monte Caseros, la marca alcanzó los 7,10 metros y el avance del agua derivó en cortes de calles y restricciones sobre actividades turísticas y navegación. También se suspendió el servicio fluvial que conecta esa localidad con Bella Unión, Uruguay.
Los dos grandes cursos de agua atraviesan situaciones diferentes, aunque ambos son seguidos de cerca. El río Uruguay registró durante los últimos días niveles elevados en distintos puntos de Corrientes y Entre Ríos, mientras el Paraná muestra un proceso de ascenso que genera especial preocupación en zonas de islas y bañados. En Entre Ríos, productores comenzaron a sacar animales antes de que llegue un eventual pico mayor de la crecida, mientras en Santa Fe ya se observan campos inundados y operaciones preventivas. El escenario puede cambiar rápidamente según las lluvias que se produzcan aguas arriba, por lo que las autoridades y el sector rural mantienen un seguimiento permanente de los niveles.

Las previsiones para la Cuenca del Plata anticipan nuevas precipitaciones durante los próximos días, aunque en general serían de intensidad leve y con algunos núcleos moderados. Las zonas a monitorear incluyen la cuenca alta del Paraná, sectores del río Paranaíba, el río Iguazú y las cuencas alta y baja del Uruguay. El riesgo no depende únicamente de la lluvia que caiga directamente sobre las localidades afectadas: las precipitaciones en sectores superiores de las cuencas pueden trasladar importantes volúmenes de agua hacia el sur varios días después. Por eso, productores y organismos de emergencia continúan atentos a la evolución de los ríos incluso donde el tiempo local pueda presentar mejoras temporarias.
La prioridad en las áreas rurales es sacar la hacienda antes de que los accesos queden completamente cubiertos y evitar que los trabajadores tengan que realizar maniobras en sectores cada vez más profundos o con corrientes peligrosas.
El fallecimiento ocurrido en Villa Ocampo expuso justamente ese riesgo mientras las crecidas continúan modificando el escenario en buena parte del Litoral.
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