17/09/2026
Se multiplican los carteles en las farmacias y se expone la grave situación que atraviesa al sector: la falta de crédito con las droguerías dificulta la reposición de medicamentos y puede afectar tanto a los afiliados de PAMI como al público en general.
"Farmacias en colapso. No tenemos crédito en las droguerías para reponer medicamentos". La frase aparece escrita en un cartel detrás de las rejas de una farmacia y funciona como una fotografía de una problemática que muchas veces queda escondida detrás de la persiana del comercio: qué ocurre cuando una farmacia vende un medicamento pero no tiene espalda financiera para volver a comprarlo.
El mensaje es todavía más contundente porque advierte que la situación no afecta únicamente a quienes utilizan PAMI. También alcanza al público en general y, en consecuencia, puede repercutir sobre la disponibilidad de medicamentos en el barrio.
El circuito parece sencillo: un paciente llega a la farmacia, presenta una receta, recibe su medicamento y la farmacia posteriormente repone el producto comprándolo a una droguería.
Pero entre una operación y otra existe un elemento clave: el financiamiento.
Las farmacias necesitan contar con crédito comercial para poder mantener el stock. Cuando ese crédito se reduce o directamente se corta, la posibilidad de reponer mercadería queda condicionada por la capacidad de pago inmediata de cada establecimiento.
Y ahí aparece el problema que expresa el cartel.
Una farmacia puede tener demanda, pacientes y recetas, pero si no consigue reponer los medicamentos que vendió, comienza a quedar atrapada en un círculo cada vez más difícil: menos stock, más dificultades para atender determinadas recetas y mayor presión sobre sus cuentas.
Durante 2026, las entidades farmacéuticas reclamaron por atrasos en los pagos de PAMI. En junio, la Confederación Farmacéutica Argentina informó que se había acordado cancelar la totalidad de la deuda mediante Letras del Tesoro, mientras que también se realizaron gestiones ante ADEM, la entidad que reúne a las droguerías, para que mantuvieran el crédito a las farmacias hasta que estas recibieron efectivamente los fondos.
La deuda incluía prestaciones farmacéuticas ambulatorias, medicamentos para diabetes, clozapinas y otros conceptos, además de prestaciones de pañales. La solución acordada permitió cancelar el pasivo mediante un instrumento financiero con vencimiento en julio.
Se multiplican los carteles en las farmacias y se expone la grave situación que atraviesa al sector: la falta de crédito con las droguerías dificulta la reposición de medicamentos y puede afectar tanto a los afiliados de PAMI como al público en general.
En agosto, COLFARMA comunicó que PAMI había cancelado la deuda y que los pagos estaban al día desde junio, mientras que las notas de crédito correspondientes a las farmacias que habían cedido pagos a las droguerías también estaban disponibles.
Pero el problema que refleja el cartel tiene otra dimensión.
Para una farmacia, cobrar una deuda atrasada no necesariamente significa recuperar de inmediato las condiciones comerciales que tenía antes.
Durante el período de atrasos, las droguerías también quedan expuestas financieramente. Por eso, uno de los puntos que las organizaciones farmacéuticas debieron negociar fue precisamente que se mantuviera el crédito necesario para que los comercios pudieran seguir funcionando mientras esperaban los pagos.
La situación explica por qué la discusión excede a PAMI.
El medicamento necesita circular.
Del laboratorio pasa a la droguería; de la droguería, a la farmacia; y finalmente llega al paciente. Si uno de esos eslabones pierde capacidad financiera, el impacto puede terminar trasladándose al último eslabón de la cadena: la persona que necesita el medicamento.
Para el paciente, toda esta discusión financiera se traduce en una pregunta mucho más concreta:
"¿Tenés el medicamento?"
Y detrás de una respuesta negativa puede haber múltiples motivos. Falta de stock del laboratorio, problemas de distribución, demoras logísticas, dificultades de pago o restricciones en el crédito comercial.
El paciente, sin embargo, no ve esa cadena.
Ve una farmacia que no puede entregarle lo que necesita.
En agosto, COLFARMA comunicó que PAMI había cancelado la deuda y que los pagos estaban al día desde junio, mientras que las notas de crédito correspondientes a las farmacias que habían cedido pagos a las droguerías también estaban disponibles.
En el caso de los adultos mayores, el problema puede adquirir una dimensión todavía mayor por la dependencia de tratamientos crónicos y medicamentos de uso permanente. PAMI cuenta actualmente con programas de medicamentos con descuentos y prestaciones específicas para tratamientos especiales, medicamentos oncológicos y medicamentos sin cargo, entre otros.
Por eso, cualquier dificultad que afecte la cadena de provisión puede convertirse rápidamente en un problema sanitario y cotidiano.
El cartel fotografiado en la farmacia no es una comunicación institucional ni una explicación técnica.
Es un mensaje directo.
"Farmacias en colapso".
La imagen muestra además algo simbólico: la advertencia aparece detrás de una estructura metálica, como si la farmacia estuviera literalmente encerrada en una crisis que no generó solamente el comercio.
Mientras los organismos oficiales pueden informar que una deuda fue cancelada y que los pagos se normalizaron, los comerciantes deben enfrentar otra realidad: comprar, reponer, pagar salarios, afrontar alquileres, servicios, impuestos y mantener medicamentos disponibles todos los días.
La farmacia no puede esperar indefinidamente para volver a comprar.
El paciente tampoco puede esperar indefinidamente para recibir su tratamiento.
Mientras los organismos oficiales pueden informar que una deuda fue cancelada y que los pagos se normalizaron, los comerciantes deben enfrentar otra realidad: comprar, reponer, pagar salarios, afrontar alquileres, servicios, impuestos y mantener medicamentos disponibles todos los días.
Y en el medio queda un negocio que, aunque venda un producto esencial, necesita financiación para poder seguir funcionando.
PAMI mantiene información oficial sobre las farmacias que integran su red y actualiza periódicamente los precios de los medicamentos para laboratorios, farmacias, droguerías y otras entidades. El listado vigente fue actualizado al 1° de septiembre de 2026.
El desafío, entonces, no pasa solamente por cuánto paga una obra social o cuánto cuesta un medicamento.
También pasa por cómo funciona financieramente toda la cadena.
Porque si una farmacia no tiene crédito para reponer, el problema deja de ser exclusivamente contable.
Puede convertirse en un problema de stock.
Y cuando falta stock, la discusión deja de estar en los balances y llega directamente al mostrador.
Ahí es donde la crisis se vuelve concreta: en la receta de una persona que necesita su medicamento y no sabe si podrá llevárselo a casa.
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