04/09/2026
Un informe de la CTA Autónoma reveló que el empleo asalariado privado registrado cayó 4,2% desde noviembre de 2023. En el Conurbano, el desempleo llega al 9,7%, la informalidad supera el 40% y más de un millón de ocupados buscan otro trabajo.
La crisis del empleo en la provincia de Buenos Aires muestra un deterioro más profundo que el promedio nacional. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 84.300 puestos asalariados privados registrados, lo que representa una caída del 4,2%.
El dato surge del último Monitor Social de la CTA Autónoma, elaborado por el Instituto de Estudios y Formación sobre estadísticas del INDEC y del Sistema Integrado Previsional Argentino. El relevamiento advierte que el problema combina pérdida de puestos formales, desempleo, informalidad y trabajadores que necesitan buscar otra ocupación para complementar sus ingresos.
Mientras el empleo privado registrado retrocedió 4,2% en la provincia de Buenos Aires, la caída acumulada en todo el país durante el mismo período fue del 3,8%.
La diferencia refleja el impacto que tuvo el deterioro de sectores estrechamente vinculados con el mercado interno dentro del territorio bonaerense.
Industria, comercio, construcción y distintos servicios aparecen entre las actividades más expuestas a la reducción del consumo y de la inversión.
El escenario más complejo aparece en los partidos del Gran Buenos Aires.
Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación alcanzó el 9,7%, frente al 7,8% registrado en los 31 principales aglomerados urbanos del país.
En la Ciudad de Buenos Aires, en cambio, el desempleo fue del 4,8%.
La tasa de actividad en los partidos del GBA se ubicó en 48% y la de empleo en 43,4%, por debajo de los registros porteños.

En términos absolutos, el informe contabilizó una población económicamente activa de aproximadamente 6,356 millones de personas en el Conurbano.
De ese total:
Este último grupo representa una de las señales más claras sobre la insuficiencia de los ingresos laborales.
El 15,8% de la población económicamente activa del Conurbano tenía una ocupación pero, al mismo tiempo, buscaba otro trabajo.
El indicador permite observar una situación que no queda completamente reflejada en la tasa tradicional de desempleo.
Tener un puesto no necesariamente significa contar con ingresos suficientes, estabilidad laboral o una carga horaria adecuada.
Por ese motivo, muchas personas permanecen dentro del mercado laboral pero intentan sumar otra fuente de ingresos.

La informalidad constituye otro de los principales problemas.
En los partidos del GBA, el 40,5% de los asalariados no tenía descuento jubilatorio durante el primer trimestre de 2026.
El porcentaje supera el promedio nacional, ubicado en 37,9%, y se encuentra ampliamente por encima del 25,6% registrado en la Ciudad de Buenos Aires.
La falta de registración implica también menor acceso a derechos laborales, cobertura previsional y mayor inestabilidad.
La informalidad presenta además una fuerte brecha de género.
Entre las mujeres asalariadas del Conurbano, el 44,9% trabajaba sin aportes jubilatorios, mientras que entre los varones el indicador era del 36,8%.
El informe relaciona parte de esa diferencia con la mayor presencia femenina en actividades como trabajo en casas particulares y determinados servicios de cuidado.
También existen desigualdades en otros indicadores laborales.
En el AMBA, la tasa de actividad era del 70,3% entre los varones y del 53,8% entre las mujeres, mientras la subocupación alcanzaba al 13,1% de ellas frente al 9,8% de los hombres.
El deterioro del empleo aparece directamente relacionado con la situación productiva.
Durante el primer trimestre de 2026, la actividad industrial bonaerense se encontraba 6,9% por debajo del nivel de 2023.
En el tercer trimestre de 2025, el sector contabilizaba 516.424 trabajadores, unos 25.598 menos que en 2023.
Entre las ramas más golpeadas aparecieron metales, automotrices, caucho, plástico y minerales no metálicos.

La provincia concentra aproximadamente el 42% del empleo industrial argentino y cuenta con más de 25.600 establecimientos fabriles.
Por esa razón, una caída de la actividad tiene efectos que exceden a las plantas.
Las suspensiones, reducciones de turnos y cierres también impactan sobre proveedores, transportistas, comercios y otras actividades relacionadas.
Ese proceso genera un círculo que se retroalimenta: menos empleo reduce el consumo y la caída de las ventas genera nuevas dificultades para sostener puestos de trabajo.
El Monitor Social también señala que durante el segundo semestre de 2025 la pobreza alcanzó al 32,6% de la población de los partidos del GBA.
La indigencia, en tanto, fue del 8%.
En toda la región metropolitana, aproximadamente 4,6 millones de personas vivían en hogares cuyos ingresos no alcanzaban para cubrir la canasta básica total, mientras 1,13 millones tampoco podían afrontar la canasta alimentaria.
La combinación de empleo precario y bajos ingresos explica que una parte de quienes tienen trabajo continúe igualmente por debajo de la línea de pobreza.
Los datos muestran que el deterioro laboral bonaerense no se limita a la cantidad de puestos perdidos.
La pérdida de 84.300 empleos privados registrados, un desempleo del 9,7%, una informalidad superior al 40% y más de un millón de ocupados buscando otro trabajo conforman un escenario especialmente complejo en el Conurbano.
El principal desafío será revertir una dinámica en la que tener empleo dejó de ser, para una parte creciente de los trabajadores, garantía suficiente de estabilidad e ingresos adecuados.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
4 de septiembre de 2026
4 de septiembre de 2026
4 de septiembre de 2026