21/08/2026
La cúpula de la central sindical le reclamó al Poder Ejecutivo que la sesión del Consejo del Salario se realice de forma cara a cara y no virtual. Rechazan los aumentos unilaterales por decreto y advierten sobre la fuerte pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.
La Confederación General del Trabajo (CGT) le exigió este viernes 21 de agosto al Gobierno nacional la convocatoria urgente a una reunión presencial del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. El pedido de la central obrera busca reabrir la discusión formal con las cámaras empresarias y las autoridades de la Secretaría de Trabajo para actualizar los ingresos básicos, en medio de crecientes tensiones por la pérdida del poder adquisitivo del salario frente a la inflación y el rechazo a los incrementos fijados de manera unilateral mediante decretos.
La cúpula sindical envió una nota formal dirigida a las autoridades laborales para exigir que el debate tripartito abandone las plataformas virtuales y se desarrolle de manera presencial. Desde la central obrera sostienen que los encuentros a distancia han sido utilizados por el Poder Ejecutivo como una mera formalidad para desgastar la negociación y habilitar posteriormente la fijación del piso salarial mediante laudos gubernamentales.
La controversia se profundiza por el atraso de las escalas salariales de referencia, las cuales impactan no solo en los ingresos de los trabajadores no registrados, sino también en el cálculo de prestaciones sociales, los montos de desempleo y las paritarias de los sectores con menores ingresos. La CGT remarcó que resulta indispensable entablar una mesa de diálogo directa y sin intermediaciones digitales para alcanzar un acuerdo realista que cubra el costo de la canasta básica familiar.

La exigencia fue impulsada de manera unánime por los integrantes del consejo directivo de la CGT, junto al respaldo de las dos CTA y representantes del sector sindical nacional. Del otro lado del tablero se ubican el Ministerio de Capital Humano, la Secretaría de Trabajo y las principales cámaras patronales e industriales del país, que han mostrado reticencia a convalidar aumentos porcentuales que superen las pautas de ajuste fijadas por el Palacio de Hacienda.
Mientras los dirigentes sindicales presionan por un incremento sustancial que compense la inflación acumulada, los sectores empresariales argumentan dificultades financieras y caídas en las ventas para justificar posturas más conservadoras. Por su parte, la gestión nacional busca mantener la disciplina fiscal y evitar recomposiciones salariales que se trasladen a costos y ejerzan presión sobre los precios.
El piso salarial en la Argentina ha experimentado devaluaciones progresivas en su capacidad de compra, convirtiéndose en un foco constante de conflicto entre los sindicatos y el Poder Ejecutivo. En las últimas convocatorias, la imposibilidad de alcanzar una coincidencia entre la oferta patronal y la pretensión sindical derivó en que el Gobierno definiera los montos finales por laudo ministerial.
Los antecedentes de fijaciones unilaterales dejaron disconformes a las organizaciones gremiales, que denuncian que las cifras otorgadas por decreto quedan sistemáticamente por debajo de las proyecciones de incremento en los alimentos y servicios básicos. La resolución de este reclamo presencial marcará el rumbo de la conflictividad laboral y la relación política entre el movimiento obrero organizado y la Casa Rosada en los próximos meses.
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