21/08/2026
La entidad agropecuaria CARBAP advirtió que los caminos rurales y las obras hídricas clave como la Cuenca del Salado presentan demoras estructurales. El impacto que proyectan en los cultivos centrales.
Provincia encendió las alarmas en el sector agropecuario al advertir que el campo no se encuentra en condiciones de afrontar un evento climático de El Niño de alta intensidad. La postura se dio a conocer este viernes, tras los últimos informes meteorológicos e hídricos que ubican a varios municipios del interior en una situación de vulnerabilidad extrema por saturación de suelos y obras inconclusas. El reclamo apunta a la falta de previsión pública en la infraestructura rural antes de la llegada de la temporada de precipitaciones.
La confirmación del avance del fenómeno meteorológico El Niño generó profunda preocupación en los productores bonaerenses. Según las proyecciones técnicas, la masa hídrica esperada podría causar severos anegamientos debido a la escasa capacidad de absorción actual de los suelos en cuencas productivas clave.
La polémica radica en la focalización de las políticas públicas de prevención y mitigación de emergencias. Remarcaron que el despliegue del gobierno bonaerense suele priorizar la contingencia urbana, dejando al margen la red vial rural y los desagües fundamentales para la salida de la cosecha y la ganadería.

Quiénes están involucrados y los municipios en situación crítica
El conflicto enfrenta la postura técnica del gremialismo agropecuario bonaerense con la administración del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, particularmente con el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos.
De acuerdo con relevamientos hídricos oficiales de la provincia de Argentina, existen municipios que ya registran excedentes hídricos por encima de su media histórica, superando holgadamente el umbral de alerta del 50%:
Benito Juárez: 75,4% de excedente hídrico.
Coronel Pringles: 67,9%.
Pehuajó: 66,4%.
Olavarría: registrado con parámetros en máxima alerta.
El temor de los jefes de distritos y productores de la zona es que cualquier milimetraje extraordinario transforme esas cuencas en zonas intransitables de manera permanente.
Las consecuencias directas del temporal amenazan la campaña agrícola y el esquema económico regional. El principal obstáculo planteado es la imposibilidad física de ingresar a los lotes de siembra en las fechas agronómicas óptimas.
Cambios de planteo agrícola: Los productores que proyectaban la siembra de maíz se verán obligados a migrar hacia cultivos con ventanas de siembra más tardías, como la soja.
Deterioro de la red vial rural: El mal estado de los caminos impidió históricamente el tránsito de camiones para el retiro de granos y el transporte de hacienda vacuna.
Pérdida de capital: El exceso de humedad prolongado compromete el rinde por hectárea y eleva los costos operativos de la maquinaria.
El pedido del campo bonaerense no es nuevo, pero cobra urgencia ante los patrones climáticos extremos. Trabajos de envergadura estructural sufrieron desaceleraciones y paralizaciones debido a recortes o renegociaciones de fondos entre la Nación y la Provincia.
Entre las obras estratégicas mencionadas con mayores demoras figuran los tramos centrales de la Plan Maestro de la Cuenca del Río Salado y la adecuación del río Areco. Si bien el gremio ruralista reconoce la posibilidad de ejecutar tareas menores de desmalezado o limpieza de canales, sostienen que las obras estructurales de fondo que demanda el suelo bonaerense ya no llegarán a tiempo para amortiguar el impacto de las tormentas previstas para los próximos meses.
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