31/07/2026
La caída en las ventas y la aperture comercial acentúan el desplome del sector manufacturero. Cámaras empresarias y gremios advierten sobre el cierre de fábricas y suspensiones en los principales polos productivos.
La Fundación Pro Tejer y las cámaras empresarias del sector confirmaron este viernes que la industria textil perdió más de 15.000 puestos de trabajo en Argentina durante el último año. La drástica caída en el nivel de empleo refleja el impacto directo del enfriamiento del consumo interno, el incremento en los costos operativos y la creciente apertura de importaciones en el mercado nacional. La situación genera profunda preocupación en las provincias industriales del país, donde la actividad manufacturera representa una fuente central de mano de obra directa e indirecta.
El desplome registrado en la industria de la indumentaria y el calzado responde a una combinación de factores económicos que afectaron severamente la producción local. Según relevamientos del sector, el menor poder adquisitivo de las familias derivó en una retracción de las ventas en comercios minoristas, obligando a las fábricas a reducir turnos de trabajo, congelar contrataciones y recurrir a esquemas de suspensiones.
A esta contracción de la demanda se suma el cambio de escenario en el comercio exterior. Las pymes textiles señalan que el ingreso masivo de productos importados a precios competitivos dificulta la colocación de la mercadería nacional en las góndolas y grandes cadenas comerciales, dejando a decenas de plantas al borde del paralizamiento operativo.

La pérdida masiva de puestos formales reavivó el debate político sobre la política industrial y el modelo económico implementado en Argentina. Representantes de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) y referentes sindicales de la Asociación Obrera Textil (AOT) reclamaron al Gobierno nacional la puesta en marcha de medidas de contención para proteger el empleo formal y aliviar la carga tributaria sobre los establecimientos fabriles.
Por su parte, desde el Ministerio de Economía sostienen que la normalización del mercado de cambios, la reducción de la inflación y la desregulación del comercio exterior son condiciones necesarias para ganar competitividad a largo plazo. Sin embargo, los empresarios advierten que la transición hacia una economía más abierta requiere plazos de adaptación y un costo social elevado para las pymes del Conurbano bonaerense y del interior del país.
El sector textil manufacturero arrastra varios trimestres consecutivos en terreno negativo, ubicándose entre los rubros más golpeados del entramado industrial argentino. Durante las crisis económicas históricas del país, la indumentaria solía ser una de las actividades más sensibles ante los ciclos recesivos debido a la elasticidad de su demanda en los hogares.
De cara a los próximos meses, los analistas de la industria consideran que la recuperación del volumen de producción dependerá fundamentalmente de la estabilización del salario real y de la implementación de políticas que fomenten la competitividad del valor agregado local. Mientras tanto, gremios y cámaras continuarán con mesas de diálogo para evitar mayores cierres de plantas y preservar las fuentes de trabajo operativas.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
31 de julio de 2026
31 de julio de 2026
31 de julio de 2026
31 de julio de 2026
31 de julio de 2026