30/07/2026
La contracción del poder adquisitivo mantiene en terreno negativo la actividad comercial. El desplome de las ventas minoristas golpea el consumo masivo y enciende alarmas en el sector económico de Argentina.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó este jueves que las ventas en supermercados y autoservicios mayoristas registraron una nueva caída consecutiva en la provincia de Buenos Aires. El retroceso del consumo bonaerense refleja el impacto directo del reajuste de precios y la pérdida de capacidad de compra en los hogares del principal distrito del país. El dato preocupa tanto a empresarios del sector comercial como a la dirigencia política argentina, que observan una profundización del enfriamiento de la economía en el Gran Buenos Aires y el interior provincial.
Los indicadores oficiales revelan que el volumen de ventas en las grandes cadenas de retail y en los centros de abastecimiento mayorista se mantiene en valores negativos interanuales. Los rubros más afectados corresponden a productos de primera necesidad, entre los que se destacan alimentos, bebidas, artículos de limpieza y perfumería.
La contracción del consumo en el territorio bonaerense responde principalmente a la constante pérdida del salario real frente a la inflación acumulada. A pesar de las ofertas y promociones impulsadas por los comercios, las familias han comenzado a modificar sus patrones de compra, optando por marcas alternativas y reduciendo las unidades por ticket en las góndolas.

Frente a este escenario desfavorable, las cámaras empresarias que agrupan a supermercados y comercios mayoristas advierten sobre una preocupante baja en los márgenes de rentabilidad. Para sostener el flujo de clientes, las cadenas multiplicaron las alianzas con entidades bancarias y billeteras virtuales para ofrecer descuentos puntuales en días clave.
Sin embargo, los representantes del sector afirman que las promociones ya no resultan suficientes para revertir la tendencia recesiva. La caída en los volúmenes de venta mayorista demuestra además que los pequeños comercios de barrio, como almacenes y autoservicios de cercanía, tampoco están logrando reponer mercadería al ritmo habitual debido a la menor demanda en las calles.
El freno del consumo bonaerense forma parte central de la agenda política del país. Mientras que desde el Gobierno nacional sostienen que la desaceleración de la inflación es la vía indispensable para lograr una recuperación sustentable a mediano plazo, referentes de la oposición y gobernadores provinciales reclaman medidas directas para reactivar la demanda interna.
La provincia de Buenos Aires, al concentrar cerca del 40 % de la población de Argentina, funciona como el termómetro clave de la economía nacional. La falta de repunte en las góndolas bonaerenses refleja los desafíos que enfrenta el programa económico para transformar la estabilidad cambiaria en un alivio concreto para los ingresos de los trabajadores y jubilados.
La dinámica negativa en las ventas de supermercados se arrastra desde hace varios trimestres en todo el territorio argentino, aunque se siente con especial severidad en el Conurbano bonaerense. Durante los últimos meses, el consumo masivo mostró contracciones de doble dígito en diversos segmentos no esenciales.
De cara a los próximos meses, economistas y consultoras privadas estiman que el consumo bonaerense continuará en niveles cautos. La eventual recuperación de las ventas minoristas dependerá fundamentalmente de la evolución de las paritarias salariales respecto de la canasta básica y de la estabilización del crédito al consumo en el mercado local.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
30 de julio de 2026
30 de julio de 2026
30 de julio de 2026
30 de julio de 2026