02/06/2026
Un informe privado reveló que los hogares argentinos con automóvil deben destinar casi $39.000 adicionales por mes para cargar combustible desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. El aumento de la nafta ya impacta en el consumo y en el poder adquisitivo de las familias.
La escalada del conflicto en Medio Oriente entre Irán, Estados Unidos e Israel comenzó a sentirse con fuerza en el bolsillo de los argentinos. Según un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), los hogares que poseen automóvil gastan actualmente casi $39.000 más por mes en combustible que antes del inicio de la guerra.
El incremento se explica por la fuerte suba registrada en los surtidores a partir de las tensiones internacionales que afectaron el mercado petrolero mundial. El principal factor fue el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en todo el mundo.
De acuerdo con el relevamiento del IAG, el precio promedio de la nafta súper aumentó $388 por litro en todo el país desde el comienzo del conflicto, mientras que la nafta premium registró una suba de $372 por litro.
En términos porcentuales, el incremento alcanzó el 24% para la nafta súper y el 19,7% para la premium.
El estudio señala que el 46,5% de los hogares argentinos posee automóvil y que, en promedio, cada familia consume mensualmente 75 litros de nafta súper y 26,2 litros de premium.
A partir de esos niveles de consumo, el costo adicional mensual asciende a $38.874 por hogar.

La guerra comenzó a fines de febrero y ya transcurrieron tres meses desde el inicio de las hostilidades.
Durante ese período, las familias que utilizan automóvil debieron afrontar un gasto adicional acumulado cercano a los $116.600 únicamente por el aumento de los combustibles.
La cifra representa una presión extra sobre presupuestos familiares que ya vienen afectados por el encarecimiento de servicios, transporte, alimentos y otros gastos cotidianos.
El informe también analizó la relación entre el precio de los combustibles y los ingresos de los trabajadores.
Según los datos difundidos, en febrero se necesitaban 17,6 horas de trabajo para cubrir el gasto mensual promedio en combustible.
Sin embargo, en abril ese indicador escaló hasta las 20,8 horas.
Esto significa que actualmente un trabajador necesita destinar tres horas más de trabajo por mes para afrontar el mismo nivel de consumo de nafta que tenía antes del conflicto internacional.

El comportamiento futuro de los surtidores dependerá principalmente de la evolución del conflicto en Medio Oriente y del precio internacional del petróleo.
Desde el Instituto Argentina Grande advirtieron que, si los valores actuales se mantienen sin nuevas subas, los hogares argentinos con automóvil terminarán gastando unos $466.497 adicionales al año en combustible respecto de los niveles previos a la guerra.
La situación agrega presión sobre el consumo interno y vuelve a poner en el centro del debate el impacto que tienen los acontecimientos internacionales sobre la economía cotidiana de los argentinos.
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