28/05/2026
Las tarifas públicas aumentaron más de 2.000% desde 2023 y ya consumen gran parte de los salarios familiares en Argentina.
El fuerte aumento de tarifas impulsado durante el gobierno de Javier Milei modificó por completo la economía cotidiana de millones de familias argentinas. Entre marzo de 2023 y marzo de 2026, los servicios públicos esenciales registraron incrementos que superaron ampliamente la evolución de los salarios y provocaron una fuerte caída del ingreso disponible para consumo.
Según un informe de la consultora Focus Market, algunos rubros acumularon aumentos superiores al 2.000%, mientras los salarios formales quedaron muy por detrás de esa escalada.
El fenómeno es conocido como "efecto squeeze" y describe cómo los gastos fijos esenciales absorben cada vez una mayor parte del salario.
La quita de subsidios aplicada sobre luz, gas, agua y transporte aceleró el aumento de precios regulados y generó una presión constante sobre el presupuesto familiar.
Mientras la inflación acumulada entre enero de 2023 y marzo de 2026 fue del 875%, los servicios regulados subieron un 1.120%, es decir, 245 puntos porcentuales por encima del índice general.
En paralelo, el salario promedio formal medido por RIPTE pasó de $239.883 a $1.734.357, una suba nominal del 623% que quedó lejos del ritmo de las tarifas.

El informe muestra que los mayores incrementos se registraron en servicios básicos y transporte público dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Estos fueron los rubros con mayores subas:
El caso del transporte público aparece como uno de los más impactantes.
En marzo de 2023, el boleto mínimo de colectivo costaba $52. Tres años después, alcanzó los $700.
Ese salto hizo que el peso del transporte sobre el salario pasara del 1,3% al 5,8% mensual para muchos trabajadores.
El subte también elevó fuertemente su incidencia dentro de los ingresos familiares, pasando del 0,7% al 2%.
En tanto, el gasto en agua potable trepó del 0,6% al 2% del salario promedio.

La consecuencia directa del aumento de servicios fue una fuerte caída del consumo masivo.
Cuando las familias destinan cada vez más dinero a pagar luz, gas, agua o transporte, reducen automáticamente gastos considerados secundarios o postergables.
El índice de ventas en supermercados cayó un 12,1% real entre febrero de 2023 y febrero de 2026, según datos relevados por Focus Market.
Los shoppings y centros comerciales también registraron retrocesos en ventas, mientras que pequeños comercios y sectores minoristas siguen afectados por la pérdida del poder adquisitivo.
La crisis del consumo está directamente vinculada al deterioro del ingreso disponible de los hogares.
Distintos informes privados advierten que, una vez descontados alquileres, servicios y transporte, el dinero restante para alimentos, indumentaria o recreación es cada vez menor.
Desde Confederación Argentina de la Mediana Empresa señalaron además que el sector minorista todavía no logró recuperar los niveles previos al fuerte ajuste iniciado a comienzos de 2024.
En ese escenario, especialistas advierten que la desaceleración de la inflación no alcanza por sí sola para recomponer el poder de compra perdido en los últimos años.
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