23/05/2026
Una iniciativa inédita de mundopoder.com y elbonaerense.news reunió por zoom a jubilados de todo el país. Hablaron sin filtros de sus realidades, de lo que el PAMI no cumple, y prometieron no bajar los brazos. Cada uno se conectó desde su tierra, con gran esfuerzo, para que su voz llegara más lejos.
Viven en Salta, en Río Negro, en La Rioja, en Mendoza, en Entre Ríos, en San Juan, en la Patagonia, en Quilmes, en Florencio Varela, en General Belgrano. Los separan cientos de kilómetros, pero los une una misma angustia: la sensación de que el Estado los abandonó y de que nadie, absolutamente nadie, se hace cargo de sus problemas.
Por primera vez, mundopoder.com los juntó en un encuentro virtual convocado por Jorge Dimuro, organizador y director de La Voz del Jubilado. El grupo ya supera los 100 jubilados de todo el país, cada uno representando la voz de su provincia. Al zoom llegaron muchos de ellos, dispuestos a hablar sin filtros. Lo que emergió fue un mapa del desamparo: medicamentos que no llegan, prestaciones que se recortan, trámites que se eternizan, y una obra social -el PAMI- que prometía cuidarlos y hoy los defrauda sistemáticamente.
De norte a sur, la misma historia
Rubén Tapia se conectó desde Salta para contar su experiencia. Luis Tapia, desde Río Negro, habló en representación de la federación de jubilados de su provincia. Raúl Monzón llegó desde Mendoza, al igual que quien todos llaman "Chichi". Gregoria, de Florencio Varela, describió las dificultades cotidianas de quienes viven con haberes mínimos en el conurbano bonaerense. Claudio Ledesma se sumó desde Entre Ríos. María del Carmen Menorquez, de Quilmes, puso en palabras lo que muchas mujeres jubiladas viven en silencio. Claudio Ponce habló desde Chamical, La Rioja, uno de los distritos más postergados del interior. Jorge Garzón aportó la mirada de la Patagonia. Rubén Cortese y Chiche Calvente se conectaron desde La Rioja y San Juan respectivamente. Haydée Bustos cerró la ronda desde Río Negro. Graciela Pampin completó el cuadro de voces.
Distintas provincias, distintos acentos, pero un diagnóstico compartido: el sistema previsional y el PAMI les fallan todos los días.