13/05/2026
El Ministerio de Salud de la Nación actualizó las cifras del último Boletín Epidemiológico. El virus, transmitido principalmente por roedores, mantiene en alerta a las autoridades de las regiones NOA, Centro y Patagonia. Cuáles son las recomendaciones para evitar contagios.
La situación del Hantavirus en Argentina ha vuelto a ponerse bajo la lupa de los especialistas tras confirmarse que el total de casos registrados en lo que va del año 2026 alcanzó la cifra de 102 infectados.
El informe sanitario destaca una distribución desigual del virus en el territorio nacional, siendo las zonas rurales y periurbanas las más afectadas. Aunque no se trata de un brote masivo, la tasa de letalidad de esta enfermedad sigue siendo una de las más altas, lo que obliga a reforzar las campañas de limpieza y prevención, especialmente en galpones y zonas de maleza.
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El virus no se comporta de la misma manera en todo el país. En Argentina, se identifican cuatro regiones endémicas donde el riesgo de contagio es persistente:
Región NOA: Salta y Jujuy encabezan históricamente las notificaciones de la variante "Orán".
Región Centro: Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos han mostrado un aumento en los casos asociados a tareas rurales.
Región Patagónica: Neuquén, Río Negro y Chubut, donde el reservorio es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus).
Región NEA: Misiones y Formosa reportan casos esporádicos pero con alta vigilancia médica.
A diferencia de otras enfermedades, el Hantavirus se contrae por el contacto con las secreciones de los roedores silvestres.
Inhalación: Es la causa más frecuente en Argentina. Ocurre al respirar el aire contaminado por saliva, orina o excrementos de ratones infectados que se han secado y mezclado con el polvo.
Contacto directo: Al tocar roedores o sus desechos y luego llevarse las manos a la boca, nariz u ojos.
Mordeduras: Aunque es menos común, el virus puede ingresar por la saliva de un roedor.
Transmisión humana: Se ha documentado en variantes específicas de la Patagonia (virus Andes), donde el contagio puede darse entre personas por contacto estrecho.
El cuadro clínico del Hantavirus puede confundirse inicialmente con una gripe fuerte o COVID-19, lo que suele demorar el diagnóstico en Argentina:
Fase inicial: Fiebre alta, dolores musculares (especialmente en espalda y piernas), escalofríos, dolor de cabeza, náuseas y vómitos.
Fase crítica: A los pocos días puede aparecer dificultad respiratoria grave (síndrome cardiopulmonar), que requiere internación inmediata en terapia intensiva.
Dado que no existe una vacuna específica contra el Hantavirus en Argentina, la prevención es la herramienta fundamental:
Ventilación: Antes de ingresar a lugares que han estado cerrados (galpones, cabañas), abrir puertas y ventanas y retirarse por 30 minutos.
Limpieza húmeda: No barrer en seco zonas donde puede haber desechos de ratones; usar agua con lavandina (1 parte de lavandina en 9 de agua) y rociar antes de limpiar.
Control de roedores: Mantener el pasto corto, no dejar comida de mascotas al aire libre y sellar grietas en las paredes.
Acampar con cuidado: Usar carpas con piso y evitar dormir directamente sobre la tierra en zonas boscosas.
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