12/05/2026
La audiencia más esperada del proceso judicial en San Isidro se vio interrumpida apenas cinco minutos después de comenzar. Los detalles de un día caótico que retrasa el veredicto contra los ocho imputados por el fallecimiento del astro.
La justicia de Argentina vivió este martes 12 de mayo una de las jornadas más accidentadas en el marco del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. Lo que se perfilaba como el día clave para las declaraciones testimoniales terminó en un escenario de confusión técnica e imprevistos procesales: a tan solo cinco minutos de iniciada la sesión en los tribunales de San Isidro, un insólito corte de energía y problemas de conexión obligaron a un receso de dos horas que tensionó a las partes y a los familiares del "Diez".
El arranque de la audiencia estaba previsto para las 10:00 de la mañana. Sin embargo, apenas el tribunal tomó la palabra, una serie de fallas en el sistema de grabación de video -obligatorio para la validez del proceso penal en esta instancia- detuvo la marcha. Este incidente técnico fue seguido por un corte de suministro que dejó la sala a oscuras y sin posibilidad de continuar con el cronograma previsto.
La defensa de los ocho imputados, entre los que se encuentran el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, aprovechó el bache temporal para insistir en la nulidad de ciertas pruebas, sumando más burocracia a una causa que ya acumula miles de fojas. Los abogados de Dalma y Gianinna Maradona, presentes en el lugar, manifestaron su malestar ante lo que consideran una "dilación innecesaria" en la búsqueda de justicia por el presunto "homicidio con dolo eventual".

El proceso judicial busca determinar el grado de responsabilidad del equipo médico que asistió a Maradona en sus últimos días en la casa de Tigre. Además de Luque y Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la médica coordinadora Nancy Forlini, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y los enfermeros Ricardo Almirón y Gisela Madrid enfrentan penas de hasta 25 años de prisión.
El foco del día estaba puesto en la declaración de dos peritos clave de la junta médica, quienes deben explicar si la internación domiciliaria fue deficiente y si el desenlace fatal era evitable. Los retrasos técnicos no solo afectan los tiempos procesales, sino que desgastan la paciencia de una opinión pública que sigue el caso con atención global, dada la relevancia histórica de la figura de Maradona en Argentina y el mundo.
Este tipo de irregularidades en juicios de alta exposición suele tener consecuencias directas en la percepción de la eficacia judicial. En un contexto donde la Justicia argentina es cuestionada por sus tiempos, un corte de dos horas por falta de infraestructura básica en un caso de esta magnitud genera un impacto negativo inmediato.
Esta interrupción podría marcar un precedente peligroso de "vicio procesal". Si las defensas logran demostrar que los cortes afectaron la fidelidad del registro de los testimonios, se abre la puerta a futuras apelaciones que podrían postergar la sentencia definitiva por meses o incluso años. La fragilidad del sistema técnico hoy expuesta no es solo un problema de cables, sino un obstáculo directo a la resolución de una de las causas penales más importantes de la década.
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