08/05/2026
El avance de una ciclogénesis sobre la provincia de Buenos Aires provocó el cese de actividades escolares en múltiples distritos. Defensa Civil emitió una alerta naranja ante ráfagas de hasta 100 km/h y olas que podrían alcanzar los siete metros de altura, amenazando seriamente la infraestructura costera.
La Costa Atlántica de Argentina se encuentra este viernes 8 de mayo en estado de emergencia climática.
La situación meteorológica comenzó a deteriorarse durante la madrugada, con ráfagas que superaron los 70 km/h y precipitaciones que en algunos puntos de la provincia ya superan los 100 milímetros acumulados. Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el pico del fenómeno se espera para la noche de este viernes y la madrugada del sábado, coincidiendo con la pleamar.
En ciudades como Mar del Plata, el intendente Guillermo Montenegro y los comités de crisis locales determinaron el cierre de establecimientos educativos de todos los niveles tras evaluar los daños ya registrados: caída de árboles, semáforos fuera de servicio y anegamientos en zonas bajas como el Puerto.

Este evento climático es producto de un choque inusual entre corrientes de aire antárticas y ecuatoriales que formaron un centro de baja presión muy profundo.
El principal foco de preocupación para Defensa Civil es la combinación de vientos del sudoeste con el aumento del nivel del mar. Se proyecta que las olas alcancen los siete metros en alta mar y marejadas de hasta tres metros en la franja costera, lo que podría provocar que el agua invada avenidas y sectores recreativos cercanos a la costa argentina.

Municipios que suspendieron clases este viernes
La lista de distritos afectados continúa creciendo. Además de Mar del Plata, se reportaron suspensiones totales o parciales en:
Necochea y Quequén.
Miramar (General Alvarado).
Monte Hermoso y Coronel Rosales.
Lobería, San Cayetano y zonas rurales de Tres Arroyos.
Este es el segundo evento de gran magnitud en la semana, tras las lluvias torrenciales del miércoles. La saturación del suelo aumenta el riesgo de derrumbes en zonas de acantilados y la caída de postes de luz, lo que ya ha dejado a varios barrios costeros sin suministro eléctrico de manera preventiva.
Este temporal no solo pone a prueba la infraestructura urbana de la Costa Atlántica, sino que también enciende un debate político sobre la necesidad de obras de defensa costera más robustas ante fenómenos climáticos cada vez más extremos. Para los gobiernos locales, la prioridad inmediata es evitar víctimas fatales, pero el impacto económico en los sectores turístico y comercial, ya golpeados por la recesión en Argentina, será un desafío a gestionar una vez que las aguas bajen.
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