08/05/2026
El sistema financiero argentino enfrenta un deterioro sostenido en la capacidad de pago de empresas y familias. El Informe de Bancos del BCRA revela que la irregularidad crediticia no detiene su marcha alcista, impulsada por la caída del ingreso real y el encarecimiento del costo de financiamiento.
La mora en el sistema financiero de la Argentina registró en marzo su decimoséptimo mes de suba ininterrumpida, consolidando una tendencia negativa que comenzó a finales de 2024. Según el último reporte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), este incremento refleja las dificultades estructurales de la economía para sostener el cumplimiento de las obligaciones crediticias en un contexto de alta inflación y estancamiento del consumo. El dato es crítico: marca el periodo más largo de deterioro en la calidad de la cartera de préstamos desde la salida de la crisis de la post-pandemia, afectando tanto a préstamos personales como comerciales.

¿Por qué sube la mora en el sistema bancario argentino?
El fenómeno responde a una "pinza" económica. Por un lado, la pérdida de poder adquisitivo ha forzado a los hogares a priorizar gastos básicos sobre el pago de tarjetas de crédito o cuotas de préstamos personales. Por el otro, las tasas de interés, aunque con tendencia a la normalización, siguen siendo un desafío para las empresas que necesitan refinanciar capital de trabajo.
Este proceso de 17 meses de subas consecutivas pone bajo la lupa la salud de las entidades financieras. Si bien el sistema bancario argentino mantiene niveles de solvencia y liquidez elevados en términos históricos, el crecimiento de la cartera irregular en el sector privado es un indicador temprano de que la recesión está calando hondo en la cadena de pagos.

Al analizar la serie histórica, se observa un punto de quiebre claro. La curva de morosidad comenzó su ascenso vertical cuando la inflación mensual se instaló en los dos dígitos y el acceso al crédito se volvió prohibitivo para el ciudadano promedio. El gráfico del BCRA muestra que la mora no solo sube en volumen, sino que se está volviendo más persistente en el tiempo.
Para el Gobierno, estos datos representan una señal de alerta sobre la sostenibilidad del ajuste. La reactivación del crédito es un pilar necesario para la recuperación económica que el Palacio de Hacienda busca traccionar. Sin embargo, con familias sobreendeudadas y empresas con dificultades para cumplir con los bancos, el engranaje del consumo interno permanece bloqueado.
Este deterioro ininterrumpido durante 17 meses podría marcar un punto de quiebre en la estrategia de los bancos, que ya están endureciendo los requisitos para nuevas líneas de crédito. El riesgo es que se genere un círculo vicioso: a mayor mora, menos oferta crediticia; y a menos crédito, menor capacidad de inversión para salir de la crisis. Para la gestión económica actual, esto implica que la "luz al final del túnel" en términos de reactivación comercial podría demorarse más de lo previsto.
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