08/05/2026
La industria cárnica atraviesa un momento crítico. La faena vacuna registró en marzo uno de los niveles más bajos de las últimas décadas y el consumo por habitante continúa en retroceso, golpeado por el fuerte aumento de precios y la caída del poder adquisitivo.
La faena vacuna alcanzó en marzo 1.029.000 cabezas, una cifra que encendió alertas dentro del sector ganadero al ubicarse entre las más bajas para ese mes en varias décadas.
Los datos surgen del último informe elaborado por la CICCRA.
En comparación con marzo de 2025, la actividad mostró una caída del 0,2%, equivalente a 1.774 animales menos.
Aunque en la medición mensual se observó una mejora técnica del 3,8% respecto de febrero, el panorama general sigue siendo preocupante.
Desde CICCRA atribuyeron este escenario a una combinación de factores climáticos y productivos que vienen impactando desde hace varios ciclos.
Entre las principales causas señalaron:
Todo ese proceso afectó la capacidad de recomposición del rodeo bovino.

Durante los primeros tres meses de 2026 se faenaron 2,973 millones de vacunos.
Eso representa una baja interanual del 7,6%, lo que equivale a 242.920 cabezas menos respecto del mismo período del año anterior.
Del total:
Uno de los indicadores que más inquieta al sector es la elevada participación de hembras dentro del total faenado.
En marzo alcanzó el 47,8%.
Según CICCRA, ese porcentaje se ubica muy por encima del límite considerado sostenible para preservar el rodeo vacuno.
Cuando ese indicador se mantiene elevado durante períodos prolongados suele interpretarse como una señal de liquidación de stock.

La producción de carne vacuna durante marzo llegó a 243 mil toneladas res con hueso.
Eso implicó una suba interanual del 3,3%, impulsada principalmente por un mayor peso promedio de los animales enviados a faena.
Sin embargo, al mirar el trimestre completo, el volumen producido fue de 700 mil toneladas.
Eso marca una baja del 5,1% frente al mismo período de 2025.
El mercado interno también reflejó el deterioro.
El consumo aparente de carne vacuna totalizó 512,8 mil toneladas durante el primer trimestre.
La caída interanual fue del 10%.
En tanto, el consumo promedio por habitante se ubicó en 47,3 kilos anuales por persona, un 3,7% menos que un año atrás.
Se trata de una continuidad de una tendencia descendente que viene profundizándose.

El principal factor detrás de esta retracción es el encarecimiento sostenido del producto.
Según el informe, el precio relativo del animal en pie alcanzó entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 su nivel más alto en quince años.
Ese traslado impactó directamente en góndolas y carnicerías.
De acuerdo con relevamientos del INDEC, algunos cortes registraron subas muy por encima de la inflación general.
El caso más fuerte fue el del asado.
El precio aumentó hasta 68,9% interanual.
Ese incremento deterioró el acceso de muchas familias a uno de los alimentos más tradicionales de la mesa argentina.

La caída sostenida del consumo de carne vacuna refleja una transformación más profunda.
Frente a los altos precios, muchos hogares migran hacia proteínas más económicas como:
El cambio responde tanto al ajuste económico como a nuevas estrategias de consumo familiar.
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