La crisis de salud mental dentro de la Policía Bonaerense volvió a quedar en el centro de la agenda política en Argentina luego de que se conociera un dato estremecedor: durante 2024 murieron más efectivos por suicidios que en hechos vinculados al servicio. Según cifras oficiales del Ministerio de Seguridad bonaerense, 37 policías se quitaron la vida, mientras que 8 fallecieron en actos de servicio.
El impacto de las cifras generó preocupación dentro de la fuerza, pero también abrió una discusión incómoda para el gobierno de Axel Kicillof, cuestionado por sectores opositores que denuncian falta de contención psicológica, condiciones laborales críticas y ausencia de políticas preventivas sostenidas.
¿Qué pasó en la Policía Bonaerense y por qué genera preocupación?
El dato oficial aceleró una serie de presentaciones legislativas y reclamos políticos. Desde el PRO pidieron informes formales para conocer qué programas de asistencia psicológica existen actualmente, cuántos efectivos reciben atención y cuáles son los protocolos de seguimiento frente a situaciones de riesgo.
La problemática no es nueva, pero el incremento de casos durante los últimos años encendió alarmas dentro de la propia fuerza policial. Fuentes vinculadas a la seguridad bonaerense reconocen que el desgaste emocional, el estrés permanente, la exposición a situaciones violentas y las extensas jornadas laborales conforman un escenario crítico.
A eso se suma otro fenómeno cada vez más visible: el aislamiento social de muchos agentes y las dificultades económicas que atraviesan numerosos efectivos en medio de la crisis económica que golpea a Argentina.
El gobierno de Axel Kicillof, bajo presión por la crisis en la Bonaerense
En paralelo al avance de los reclamos opositores, el gobierno provincial firmó convenios para consolidar estadísticas sobre salud mental y suicidios dentro de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, distintos sectores políticos consideran que las medidas llegan tarde frente a una situación que se viene agravando desde hace años.
El foco de las críticas apunta directamente a la gestión de Axel Kicillof y al Ministerio de Seguridad bonaerense por no haber implementado un sistema preventivo integral capaz de detectar cuadros de depresión, estrés extremo o agotamiento emocional antes de que deriven en tragedias.
Dirigentes opositores sostienen que la Provincia reaccionó recién después de que las cifras tomaran estado público y advierten que existe un fuerte deterioro estructural dentro de la Policía Bonaerense.
"La situación evidencia un abandono silencioso que afecta a miles de efectivos y sus familias", señalaron desde sectores legislativos que impulsan pedidos de informes y reformas urgentes.
El proyecto de ley que busca asistencia obligatoria para policías
En medio de la polémica, comenzó a tomar fuerza un proyecto legislativo que propone crear un dispositivo obligatorio de salud mental para integrantes de la Policía Bonaerense.
La iniciativa contempla evaluaciones psicológicas periódicas, asistencia profesional permanente y mecanismos de acompañamiento para efectivos expuestos a situaciones traumáticas.
Además, el proyecto busca incorporar protocolos específicos para prevenir suicidios dentro de la fuerza y garantizar seguimiento clínico en casos de estrés crónico o consumo problemático.
Especialistas en seguridad advierten que el fenómeno es multicausal y que no puede explicarse únicamente desde el ámbito laboral. Sin embargo, reconocen que las condiciones de trabajo, la presión cotidiana y la falta de contención estatal agravan los hechos.