06/05/2026
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una nueva baja interanual, profundizando la preocupación en el Gobierno y los sectores productivos. El desplome del consumo y el freno en la industria marcan un escenario complejo para la gestión de Javier Milei.
La actividad económica en Argentina volvió a mostrar signos de debilidad al registrar una nueva caída en el último reporte del INDEC. Según los datos oficiales publicados este miércoles, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) confirmó una contracción interanual que impacta directamente en los planes del Gobierno nacional. Este retroceso, impulsado principalmente por el freno en el consumo interno, la industria manufacturera y la construcción, enciende las alertas en el Palacio de Hacienda, donde se busca equilibrar el ajuste fiscal con la necesidad de reactivar el aparato productivo de manera urgente.
La caída reportada por el organismo estadístico nacional refleja un escenario de recesión que se ha profundizado en los últimos meses. Sectores clave como el comercio y la industria han sido los más golpeados por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, consecuencia de la inflación acumulada y el reordenamiento de precios relativos. A pesar de los esfuerzos del Ministerio de Economía por estabilizar las variables macroeconómicas, la "micro" no logra encontrar un piso que permita avizorar una recuperación en forma de "V".
El impacto se siente con fuerza en las provincias. En el cordón industrial bonaerense y los centros logísticos del interior, la merma en la actividad se traduce en una menor demanda de empleo y una capacidad ociosa que crece en las fábricas. Por otro lado, solo el sector primario (agricultura y ganadería) y la explotación minera y energética en Vaca Muerta logran aportar números positivos que evitan una caída aún más estrepitosa del PBI.

La preocupación oficial radica en que los sectores que más empleo generan son, precisamente, los que más han retrocedido. La construcción, afectada por el freno total de la obra pública, y la industria textil y automotriz, golpeadas por la apertura de importaciones y la baja demanda, lideran las pérdidas. El equipo económico liderado por Luis Caputo sostiene que esta es la etapa necesaria de saneamiento antes de un crecimiento genuino, pero los analistas advierten que la persistencia de estos números negativos podría erosionar el capital político de la gestión de Javier Milei.
Desde la oposición, gobernadores y legisladores han comenzado a utilizar estos datos para presionar por medidas de alivio fiscal para las PyMEs y la restitución de fondos para obras de infraestructura. El debate parlamentario sobre las leyes de reactivación económica se vuelve ahora más urgente, ya que la caída en la actividad también implica una menor recaudación impositiva, dificultando la meta irrenunciable del Gobierno de mantener el déficit cero sin profundizar el recorte de gastos sociales.
Esta nueva caída en la actividad económica podría marcar un punto de quiebre en la tolerancia social hacia el programa de ajuste. Mientras el Gobierno celebra la baja de la inflación mayorista y el superávit fiscal, la realidad de la producción nacional indica que el mercado interno está operando en niveles críticos. Si la reactivación no llega a los bolsillos de los consumidores en el corto plazo, el riesgo de una crisis de empleo podría sumarse a la ya compleja situación financiera del país.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
6 de mayo de 2026
6 de mayo de 2026
6 de mayo de 2026
6 de mayo de 2026
6 de mayo de 2026