17/04/2026
El recorte en el Servicio Meteorológico Nacional ya impacta en Buenos Aires: menos personal, alertas más débiles y preocupación en el campo y la aviación.
El recorte de personal en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) empieza a mostrar efectos concretos en la provincia de Buenos Aires, donde la reducción de observadores y técnicos amenaza con afectar la calidad de los pronósticos y las alertas tempranas. Con 140 despidos ya ejecutados y la posibilidad de que otros 100 se concreten antes de octubre, el organismo atraviesa una reconfiguración que impacta de lleno en uno de los sistemas más sensibles para la gestión del riesgo climático.
En territorio bonaerense funcionan 26 estaciones meteorológicas, muchas ubicadas en el interior productivo. Parte de las cesantías alcanzó a trabajadores que se desempeñaban en esos puntos estratégicos, lo que, según advierten desde el propio organismo y los gremios, podría traducirse en menor capacidad operativa. La red de monitoreo depende en gran medida de los observadores meteorológicos, encargados de relevar variables como temperatura, humedad y presión en tiempo real.
Actualmente, la efectividad de las alertas meteorológicas en la provincia ronda el 85%, un indicador que podría deteriorarse si se profundiza la reducción de personal. "Dejan al SMN sin los trabajadores para analizar los datos meteorológicos. Esto va a implicar una población desprotegida porque nuestros pronósticos y alertas van a ser más débiles", sostuvo la meteoróloga y delegada de ATE, Ana Saralegui.

El argumento oficial apunta a una supuesta modernización basada en la incorporación de estaciones automáticas. Sin embargo, desde el sector cuestionan esa estrategia. "Lo quieren disfrazar de modernización cuando en realidad no están modernizando nada", planteó Saralegui, quien explicó que esos sistemas requieren procesos de homologación y mantenimiento constante, además de personal capacitado para garantizar su correcto funcionamiento. "Hasta ahora no se ve ninguna estación meteorológica nueva", agregó.
La reducción del plantel -que podría pasar de 972 empleados a unos 540- afecta principalmente a trabajadores contratados, sin indemnización. En paralelo, el ajuste compromete tareas esenciales como la continuidad de las mediciones, que en algunos casos podrían espaciarse o incluso interrumpirse en determinados horarios.
En ese contexto, el conflicto gremial suma un nuevo capítulo. La Asociación Trabajadores del Estado convocó a un paro para el viernes 24 de abril, entre las 5 y las 12, que podría afectar el funcionamiento del transporte aéreo con demoras y reprogramaciones.
"Estamos desprotegiendo a toda la población", advirtió la trabajadora del SMN Silvina Romano, en línea con otras voces del organismo que señalan que el impacto de estas medidas no será inmediato, pero sí progresivo. "De acá a tres meses se va a notar que las alertas van a ser más débiles", alertó Saralegui, al recordar episodios recientes como las inundaciones en Bahía Blanca, donde la anticipación del SMN permitió mitigar daños y salvar vidas.
El recorte en el organismo se inscribe en un proceso más amplio de ajuste sobre áreas estratégicas como el INTA, que también redujo su despliegue territorial en la provincia de Buenos Aires. En ambos casos, la disminución de recursos humanos y presencia en el territorio plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado nacional para sostener funciones críticas vinculadas a la producción, la ciencia y la prevención de riesgos.
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