13/04/2026
En medio de ocho meses consecutivos de caída en la recaudación, el Gobierno nacional ordenó a todos los ministerios profundizar el recorte del gasto público. El objetivo es garantizar el superávit fiscal y cumplir con las metas acordadas con el FMI, en un contexto de fuerte presión sobre las cuentas públicas.
La Casa Rosada avanzó con una nueva etapa del ajuste económico. Según confirmaron fuentes oficiales, el Gobierno instruyó a los ministerios a profundizar los recortes para sostener el superávit fiscal.
La medida contempla una reducción adicional del 2% en el gasto corriente y del 20% en el gasto de capital, aunque no se precisó cómo impactará en cada área.
"La motosierra sigue", resumieron desde el Ejecutivo, en línea con la política económica que viene aplicando desde el inicio de la gestión.
El ajuste se da en un contexto complejo: la recaudación tributaria acumula ocho meses consecutivos en baja, lo que reduce los ingresos del Estado y obliga a reforzar el control del gasto.
A esto se suma el compromiso con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que exige un superávit primario del 2,2% para este año. En paralelo, el Gobierno proyecta una meta del 1,5% del PBI en el Presupuesto 2026.
Según los últimos datos oficiales, en el primer bimestre el sector público logró un superávit primario del 0,4% del PBI y un superávit financiero del 0,1%.

El ajuste ya se refleja en varias áreas clave del gasto público.
En el primer trimestre del año:
En contraste, los subsidios económicos crecieron cerca de un 67% interanual, en gran parte por la cancelación de deudas acumuladas con el sector energético.
Otro indicador que genera preocupación es la deuda flotante, es decir, los gastos comprometidos pero aún no pagados.
Hasta marzo, este pasivo alcanzó los 3,3 billones de pesos, lo que representa casi el 10% del gasto total.
El problema es más marcado en áreas específicas:
Este escenario refleja tensiones en la administración financiera del Estado y es seguido de cerca por el FMI.

El frente fiscal enfrenta además desafíos políticos. En el Congreso, hay proyectos en debate -como el financiamiento universitario o reformas laborales- que podrían impactar en el gasto o la recaudación.
Mientras tanto, el Gobierno busca sostener el equilibrio fiscal en un contexto de menor ingreso y mayores demandas.
El resultado es un ajuste que continúa profundizándose y que ya tiene impacto directo en distintas áreas del Estado y en la economía cotidiana.
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