19/03/2026
Tras ser víctima de persecución laboral, trabajadora del hospital Ramón Carrillo fue abandonada en pleno tratamiento oncológico por IOMA.
La situación de Nilda Matilde Astorga se agravó esta semana luego de que fue dejada sin cobertura médica en medio de un tratamiento oncológico. La trabajadora, con más de cuatro décadas de servicio en el hospital Ramón Carrillo, tenía estudios médicos programados a través de IOMA, entre ellos una tomografía multislice con contraste, en el marco de su seguimiento por cáncer de mama.
Al comunicarse para confirmar y reprogramar un turno médico, Astorga recibió una respuesta inesperada: no figuraba como afiliada activa. "Quiero asegurarme si tengo IOMA o qué es lo que está pasando", expresó en una de las comunicaciones, visiblemente angustiada por la actividad de la obra social bonaerense, que depende del gobierno Axel Kicillof.
La mujer explicó además que ya había iniciado la preparación médica para el estudio -incluida medicación previa- cuando comenzó a recibir versiones contradictorias sobre su cobertura. El dato es central, ya que se trata de una paciente oncológica en tratamiento activo.
Entre las prácticas indicadas figuran estudios de alta complejidad, incluyendo tomografías con contraste y evaluaciones complementarias, fundamentales para el seguimiento de su enfermedad. La incertidumbre sobre su cobertura no solo genera un problema administrativo, sino que puede tener consecuencias directas en su salud.
Este episodio se suma a la denuncia previa de Astorga, quien ya había advertido que el ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires dejó de abonarle el salario desde enero de 2026, sin notificación formal. En una carta documento enviada a las autoridades, la trabajadora intimó a que se aclare su situación laboral, denunciando que se encuentra de licencia médica vigente por su patología.
Allí fue contundente: "No cobro sueldo y no tengo obra social luego de haber trabajado por 52 años". La frase resume el cuadro: una trabajadora estatal con licencia médica, sin ingresos y, ahora, abandonada por la obra social que conduce Homero Giles.
El caso ya había generado repercusión por denuncias de persecución laboral, hostigamiento y abandono institucional. Pero este nuevo elemento introduce un nivel de gravedad mayor. Porque ya no se trata solo de un conflicto administrativo o salarial. Se trata de una persona con una enfermedad grave que denuncia haber quedado fuera del sistema de salud en pleno tratamiento.
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