23/01/2026
El caso de Rodrigo Gómez, el soldado de 21 años que se quitó la vida, vuelve a poner el foco en los métodos de presión de las cobranzas. El testimonio de una joven que trabajó en el rubro expone prácticas, amenazas falsas y por qué ninguna deuda vale más que una vida.
El suicidio de Rodrigo Gómez, un soldado de 21 años, sacudió a la opinión pública y reabrió un debate incómodo: hasta dónde llegan las presiones por deudas y cómo operan las empresas de cobranzas. A partir de ese caso, una joven que trabajó en una gestora cuenta desde adentro cómo funcionan estos lugares, qué se les exige a los empleados y por qué el miedo es la principal herramienta para cobrar.
CÓMO SE COBRAN LAS DEUDAS DESDE ADENTRO
La joven relató que trabajó en una gestora de cobranzas durante 2021, contactando deudores de carteras vinculadas a casas comerciales y financieras. A los empleados se les entregaban listas de teléfonos y un sistema donde figuraba la deuda, aunque el monto exigido estaba deliberadamente inflado.
"Una deuda que en realidad valía 10 mil pesos, nosotros teníamos que empezar a cobrarla en 200 mil. El objetivo era negociar desde ese monto hacia abajo. Cuanto más cobrabas, más comisión ganabas", explicó.

Rodrigo Gómez, el gendarme de 21 años que se quitó la vida en diciembre del año pasado en la Quinta de Olivos.
LLAMADAS A TERCEROS Y EXPOSICIÓN PÚBLICA
Una de las prácticas más agresivas era llamar a personas que no eran el deudor: vecinos, conocidos o contactos lejanos. "Me decían 'no conozco a esta persona, vive enfrente de mi casa, ¿por qué me llaman a mí?'", recordó.
El objetivo, según contó, era generar vergüenza y presión social, exponiendo la deuda para forzar el pago, aun cuando el monto real era mucho menor y, en muchos casos, perfectamente negociable.
AMENAZAS QUE NO SON REALES
La ex empleada fue contundente: las amenazas de embargo suelen ser falsas. "Nos presionaban para decir que el siguiente paso era el embargo o algo peor. Eso no es real en la mayoría de los casos", afirmó.
Según explicó, iniciar un proceso judicial sale caro y muchas deudas no justifican ese gasto, o los deudores no tienen bienes embargables. Cuando no pagan, en muchos casos, no pasa absolutamente nada.
CUANDO NO PAGÁS, EL SISTEMA NO PIERDE
El testimonio también desmonta otro mito: que los bancos y financieras pierden si alguien no paga. "Ellos tienen previsiones para deudores incobrables. Guardan plata para estos casos. De una forma u otra, nunca pierden", sostuvo.
Incluso relató casos de personas que, tras años sin pagar y luego de reinsertarse laboralmente, volvieron a recibir ofertas de tarjetas y créditos del mismo sistema que antes los perseguía.

Muchas veces, el llamado al círculo cercano del deudor tiene como objetivo generar vergüenza y presión social, exponiendo la deuda para forzar el pago.
QUÉ PASA REALMENTE SI TENÉS DEUDAS
Tener deudas puede traer consecuencias como no acceder a créditos, préstamos o compras importantes durante un tiempo, pero no es una condena eterna. "Dentro de unos años, lo vas a poder solucionar", explicó.
La entrevistada insistió en que ninguna deuda justifica perder la vida: "Está mal deber, sí. No hay nada peor que deberle a alguien. Pero si le debés plata a un banco o a una financiera, lo vas a resolver en algún momento".
UN MENSAJE CLARO: TU VIDA VALE MÁS
El eje del testimonio es contundente y directo: el miedo es la herramienta principal de las cobranzas, no el embargo ni la violencia real. "Que no te supere. No te enrosques. Tu vida no vale menos que una deuda", afirmó.
En un contexto donde los llamados insistentes, las amenazas y la presión psicológica pueden empujar a situaciones extremas, el mensaje final es claro: las deudas se negocian, se patean o se resuelven con el tiempo; la vida, no.
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