10/01/2026
Registros oficiales confirman una tendencia sostenida que redefine la dinámica poblacional y marca un cambio estructural en la provincia. Se registraron 121.303 nacimientos y 134.131 fallecimientos. La natalidad cae de forma constante desde 2020. Las muertes se estabilizan en niveles elevados tras la pandemia.
En 2025 hubo más defunciones que nacimientos en la Provincia.
Se registraron 121.303 nacimientos y 134.131 fallecimientos.
La natalidad cae de forma constante desde 2020.
Las muertes se estabilizan en niveles elevados tras la pandemia.
Los primeros datos de 2026 refuerzan la tendencia negativa.
La provincia de Buenos Aires atraviesa un cambio demográfico profundo y sostenido. Por primera vez en la serie reciente de datos oficiales, la cantidad de fallecimientos superó a la de nacimientos, lo que dejó durante 2025 un saldo natural negativo.
Según los registros del Registro de las Personas bonaerense, durante ese año se contabilizaron 121.303 nacimientos, mientras que las defunciones llegaron a 134.131. La relación entre ambos indicadores confirma que el descenso de la natalidad dejó de ser un fenómeno transitorio.

Los datos oficiales muestran una baja pronunciada y constante en la cantidad de nacimientos. La evolución anual refleja con claridad esta tendencia:
2020: 186.588 nacimientos
2021: 166.102
2022: 154.047
2023: 141.787
2024: 131.188
2025: 121.303
En términos diarios, en 2020 nacían 511 bonaerenses por día. En 2025, la cifra cayó a poco más de 330 nacimientos diarios. El promedio anual del período 2020-2025 ronda los 150 mil nacimientos, muy por debajo de los valores históricos de la provincia.
El comportamiento de las defunciones siguió un recorrido distinto. El impacto excepcional de la pandemia llevó a que 2021 se convirtiera en el año con mayor mortalidad de la década, con 167.135 fallecimientos, equivalentes a 458 muertes por día.
Luego de ese pico, los registros descendieron, aunque se estabilizaron en niveles elevados. En promedio, la provincia anota alrededor de 145 mil defunciones anuales, un volumen que, combinado con la baja natalidad, explica el ingreso del saldo vegetativo en terreno negativo.

En perspectiva histórica, los registros oficiales también exhiben comportamientos estacionales definidos. Junio y julio concentran tradicionalmente la mayor cantidad de defunciones, con pocas excepciones a lo largo de los años.
En contraste, noviembre y diciembre suelen mostrar los niveles más bajos de nacimientos dentro del calendario anual, una regularidad que se mantiene en las distintas series analizadas.
Los datos preliminares correspondientes a 2026, todavía parciales, refuerzan la tendencia observada. En lo que va del año, la cantidad de fallecimientos triplica a la de nacimientos, una relación extrema que requiere cautela por tratarse de información incompleta.
Aun así, los números aportan nuevas señales de un cambio demográfico profundo en la provincia de Buenos Aires, en línea con procesos más amplios vinculados al descenso de la fecundidad, la postergación de la maternidad y transformaciones económicas y sociales.
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